Iris Zamora

Iris Zamora

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Lunes 31 Marzo, 2014

¿Son agresores y les irrita ver mujeres en posiciones de poder? ¿Exhibirlas y golpearlas en público satisface alguna aberrante conducta?


¡Concurso de chuchingas!

Hará un mes, un hombre importante de este país atacó gratuitamente a la Presidenta de la Republica, recordando a Juan de Cavallón.
El enojo que mantiene permanece por cuatro años porque la Presidenta no siguió sus órdenes: Abrir la producción eléctrica en un 100% a la empresa privada.
Sabemos que no será la empresa privada nacional, la que desarrolle la actividad, sino las grandes transnacionales. Pretende que el ICE, sea debilitado, al ponérsele en desventaja frente a operadores privados.
La diferencia con la telefonía móvil, es que el sector eléctrico es estratégico para la seguridad energética de la nación.
La reacción de la gente decente, aun la de los enemigos de la Presidenta, fue de asombro frente a ese ataque a mansalva; perpetrado por un hombre tan importante.
La Presidenta le recordó al atacante que algunos se quedan en época de los conquistadores.
Ciertamente a veces resulta difícil para los hombres importantes comprender que su poder disminuye; que la dictadura en democracia solo es un anhelo de quienes no logran aceptar que el mundo en el que vivieron cambió, que ya no va más.
Que nuevos modelos de participación ciudadana exigen una horizontalidad a la que no están acostumbrados. Que el poder cada vez es más compartido; que aun los que considera caracoles tienen derecho a decidir.
Cuando una creía que no era posible que ocurriera otro ataque de ese nivel; resulta que otro hombre que fue importante lo provoca.
Obviamente no tan importante como el primero, aun cuando intentó tres veces ser importante, la población no le concedió su deseo. Me sumo entre las que deseaban que llegara a ser importante.
Sus anhelos solo quedaron entre un discurso ético que ciertamente nos hacía falta, su terrible arrogancia alimentada por medios de comunicación que disfrutan hacerlo sentir importante. ¡Cómo se parecen entre sí los hombres importantes!
Este segundo hombre más o menos importante, ataca a la periodista Michelle Mitchell, la descalifica, la amenaza con echarla: “y si tienen contratos los vamos a avergonzar, y a poner contra una esquina a ver si renuncian” (¿hostigamiento laboral?).
Olvidando que este país tiene una fuerte institucionalidad, que existen, leyes y derechos laborales, que un solitario diputado, no puede cambiar.
¡Es que no vivimos en una dictadura en democracia! No dudo que tenga fanáticos que le acompañen en esta cacería, y persecución que anuncia.
¿Desde dónde se gobernará, desde Zapote, o una curul solitaria en Cuesta de Moras? ¿O será que no dejará gobernar a quien ha logrado el éxito electoral que él no tuvo?
Me pregunto ¿Por qué atacan mujeres? ¿Las consideran débiles, inferiores? ¿Es ese su comportamiento habitual? ¿Son agresores y les irrita ver mujeres en posiciones de poder? ¿Exhibirlas y golpearlas en público satisface alguna aberrante conducta?
Eso de poner a una mujer contra una esquina, me hace evocar una pelea de boxeo. Hasta donde estoy enterada, aun en ese salvaje deporte, los hombres no golpean mujeres en una esquina… Obvio, hablo de hombres.


Iris Zamora