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Carmen Juncos
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¡Juegue con los niños y elimine estrés!
Mucha gente en el llamado primer mundo, especialmente en Europa, saturada del consumo irreflexivo e indiscriminado, tóxico para cuerpo y mente, buscó el cambio. De ahí que tantos prefieran hoy el turismo cultural-rural que une nuevamente a la población urbana con la de las localidades rurales que se habían distanciado totalmente. Ambas tienen mucho que intercambiar.
En el mundo subdesarrollado en cambio la mayoría va aún tras aquel tipo de consumo, el irreflexivo y probablemente habrá que esperar a que también lleguen al tope y se den cuenta de que al consumir vale la pena elegir con inteligencia.
Sin embargo se ven brotes de oferta para el consumo inteligente en diversos ámbitos. Uno es el mundo de los juguetes para niños (¡los adultos también jugamos!) y tal vez muchos ya han notado lo que les mencionaré, pero vale la pena compartirlo y recordarlo especialmente a las puertas de la Navidad.
Se trata de la oferta de juguetes que colaboren al desarrollo de los niños recuperando los mejores valores humanos. Los niños aprenden jugando y por eso es tan importante que los juguetes incorporen el valor formativo a la alegría y la diversión.
En estos días revisé la oferta de la tienda Imaginarium, en Multiplaza de Escazú, buscando algo para una sobrina de un añito y me sorprendió la amplísima oferta libre de sexismo, de contenido bélico u otros factores deformantes.
Desde preciosas cocinitas con sus juegos de ollas en acero inoxidable y otros utensilios en imitaciones perfectas de las modernas cocinas, para que ambos sexos descubran el placer e importancia del arte culinario, hasta la familia de encantadores muñecos inspirados en los antiguos de trapo, ahora hechos con avanzada tecnología y con estética actual.
Artículos que unen el diseño moderno, el atractivo y la seguridad para jugar al aire libre, un coche que se transforma luego en triciclo, juegos derivados de la música y el teatro, elementos para divertirse padres e hijos haciendo manualidades-arte y mucho más para volver a un concepto de juego que desarrollará niños mejores para una mejor sociedad. Esto puede sumarse a juguetes educativos electrónicos. En los padres está la llave para el cambio.

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