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Sábado 28 Septiembre, 2013

¿Qué ha pasado? En su gran mayoría éramos un país donde la clase media predominaba y todos vivíamos bien y en paz


Con las mismas oportunidades

Si en este país tan “pura vida” todos tuviéramos las mismas oportunidades, seríamos, aunque pequeños, una potencia mundial.
Tenemos agricultura y de la buena, excelente industria, comercio, cultura, turismo, etc., pero la desigualdad en los últimos tiempos no permite oportunidades a todas las personas, especialmente para quienes habitan en lugares con problemas de infraestructura y que por este motivo no pueden participar en la economía.
Preocupa que los costarricenses nos empobrecemos cada vez más y, esto, con graves consecuencias para los niños y la juventud que tienen limitaciones para estudiar.
El futuro es pésimo, ya que sin preparación, esta población que es alta, se inclina con frecuencia a las drogas o se hacen ninis y claro, son discriminados en el mercado laboral y en la sociedad.
Que algunos costarricenses tengan buenos salarios y tengan capacidad de ahorro no es reprochable, como sí lo es que el origen de ese resultado radique en la desigualdad de oportunidades.
Tener comunidades incomunicadas y que el motivo sea un puente que se ha caído, en la Costa Rica del siglo XXI esto es incorrecto, lamentablemente, después de haber sido una nación equitativa y ejemplar.
¿Qué ha pasado ahora?, si como menciono, en su gran mayoría, éramos un país donde la clase media predominaba y todos vivíamos bien y en paz.
Si se están cobrando los impuestos correctamente, como debe ser, estos tendrán que ser distribuidos equitativamente y no mantener comunidades, por alejadas que estén, con una pobre infraestructura, en vías de comunicación, escuelas, colegios, salones comunales, centros de salud o peor, abandonadas como está la zona Norte, donde los pobladores cifraron esperanzas, solicitando préstamos a los bancos, construyeron comercios a lo largo de la “trocha fronteriza”, que ahora es refugio de precaristas del país del Norte, y todo esto para empeorar la situación con el tiempo. Es aquí, en este momento, cuando tiene que intervenir la recién reestructurada Policía de Fronteras.
Cuando una cosa como estas ocurre, el ambiente social de desigualdad es enorme al no tener esas personas las oportunidades que las hagan surgir.
De algo sí tenemos que estar seguros, de no haber oportunidades, habrá poca productividad, la pobreza crecerá y con ella, todos los problemas asociados.
El país caería en cerco vicioso sin escapatoria del cual sería muy difícil poder espantarse. El siglo XXI nos ha sorprendido con bastantes problemas internos y no podemos continuar así de por vida con la cabeza viendo para el suelo.
Aquí tenemos carreteras con más de 25 años de construidas a las que nunca se les ha dado mantenimiento. Y no es solo el gobierno, somos todos los que tenemos que cambiar, tomando acciones, siendo más incluyentes.
Un país adonde se tira una semilla en cualquier parte y la misma da frutos, es un país rico, afortunado. Eso somos, tenemos que cambiar y no creo que usted no quiera hacerlo.

José Eliseo Valverde Monge