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Con acuerdo o sin acuerdo…

Para cuando lea estas líneas, ya el gobierno de Estados Unidos o ha tomado una decisión en torno al límite de la deuda y la reducción déficit fiscal o está a muy pocas horas de tomarla; sin embargo, sea cual sea la decisión, ya el mal está hecho...
No es nueva la indicación de que la economía norteamericana luego de la crisis de 2088 no se ha recuperado completamente y que continúa habiendo gran debilidad en el mercado laboral e industrial.
Más aún, no es nuevo que el déficit del gobierno central se haya incrementado ubicándose en casi 13% del Producto Interno bruto, así como que la deuda se espere finalice en 15,5 billones (trillones en EE.UU.), de dólares monto sobre el cual se está debatiendo si se permitirá alcanzar o se limitará a 14,3.
Lo cierto es que si bien el acuerdo reduciría una reacción negativa del mercado, Estados Unidos no se va a poder librar de una revisión en sus calificaciones de riesgo y mucho menos de la percepción de los inversionistas que en muchos casos ya han cambiado sus posiciones de deuda norteamericana hacia otros instrumentos ante una posible baja del mercado.
Los inversionistas no van a cambiar sus posiciones nuevamente a bonos del Tesoro simplemente porque se llegó a un acuerdo con la deuda, ya que definitivamente la evidencia de deterioro de la economía es palpable.
Si no se logra el acuerdo, el mayor temor es el posible retraso en los pagos de la deuda que mantiene el estado, pero este temor también persistiría si no de manera latente como una suerte de espada de Damocles sobre la frágil estructura financiera estadounidense.
Un efecto inminente de lo anterior, es el aumento de la tasa de descuento para los títulos valores, ya que si bien los rendimientos de los títulos (especialmente de los bonos del Tesoro), se va a mantener de acuerdo con su valoración de mercado, habría que agregarle el costo de asegurar la deuda contra una eventual cesación de pago.
Esta figura conocida como los CDF (Credit Default Swap), incrementó el monto transado durante la semana pasada hasta en un 80% y este nivel de negociación se espera se mantenga, ya que los inversionistas buscarán protegerse de una forma u otra.
Por el momento pareciera que los bonos corporativos se han visto favorecidos, situación que no es de extrañarse, ya que las empresas han demostrado que son muy eficientes manejando situaciones de crisis y por ende pueden convertirse en un refugio atractivo para los inversionistas.
Lo que sí queda muy claro es que con o sin acuerdo, la percepción sobre la economía norteamericana, cambió considerablemente de ahora en adelante.

Alfredo Puerta, MBA
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