Enviar
Con una gracia especial

La gimnasia rítmica puso armonía y sentimiento en el Nacional

Luis Rojas
[email protected]

Minutos antes de las 2 p.m. ya estaban calentando, sobre el piso del Gimnasio Nacional. Apenas los jueces se acomodaban y la mayoría regresaba del almuerzo. Sonaba una canción de Skarira cuando Rosa María Magaña, una alegre niña salvadoreña, se colocó en el centro del rectángulo y le puso ritmo al asunto. Bailando y simulando un dúo con la cantante colombiana, se robó el show, antes de que este empezara.
Ayer, en el segundo día de Olimpiadas Especiales, el Gimnasio Nacional tuvo el segundo y último día de la gimnasia rítmica, con la participación de 37 niñas que alegraron el ambiente y arrancaron muchos aplausos de quienes llegaron a verlas.
Gracia en sus movimientos y emoción en su rostro fue lo que se percibía en ellas. En la jornada de la tarde, abrieron las salvadoreñas y una de sus entrenadoras, Paola Monzón, una chica de tan solo 17 años de edad nos contó que en un principio ellos pensaron que el trabajo con estas niñas les iba a costar más, pero la sorpresa que se llevaron fue que resultó más fácil.
“Creíamos que con las niñas de audición y lenguaje nos iba a costar más el trabajo, pero fue todo lo contrario, ellas solo miran y captan todo lo más rápido; con las otras niñas de retardo mental, el proceso es un poco más lento, pero se sustituye con las ganas que le ponen…”.
Estas chicas es la primera vez que salen de su país, y se sienten muy emocionadas, pese a que al principio eran un poco hurañas, porque no estaban sus papás, pero ahora se están relacionando más con las demás competidoras.
Otras que se estaban preparando para competir eran las panameñas.
“Esto ha sido una experiencia maravillosa, principalmente para nosotras que somos entrenadoras nuevas”, expresó Menca Montenegro, de Panamá.
Ella contó que pese a que tienen poco tiempo con estas muchachas, han obtenido buenos resultados con ellas.
“Practicamos dos horas los sábados; realmente no nos cuesta porque es cosa de ponerle empeño y lo más bonito es sentir el cariño de todas ellas. Por eso nos esmeramos en que todo salga bien”.
Por último nos encontramos a Xinia Moreira, entrenadora de las ticas, que presentó un grupo de niñas que se entrena en el gimnasio del colegio de Santa Ana.
“Tenemos solamente seis meses de estar practicando pero sentimos que nos está yendo muy bien, pese a que es poquito tiempo”.
Moreira dice que lo más bonito de entrenar a estas gimnastas es la disposición que tienen, las ganas, el entusiasmo, la emoción que le ponen. “Uno ve la emoción que reflejan; verse y sentirse lindas para ellas es una gran experiencia, además de la concentración y disciplina que tienen.
“La única parte negativa que le veo a esto es que los que trabajamos con ellas somos voluntarios y por ello dependemos de nuestro tiempo libre, eso hace que el tiempo que le dediquemos sea mínimo”.
Yo quisiera poder trabajar con ellas todos los días, pero no se puede”, expresó Moreira, quien es profesora de educación física.


“Quiero ir a Brasil”

Adriana Guerrero es una de las alumnas de la entrenadora tica Xinia Moreira. Ayer, en su presentación estuvo glamorosa; se lució y destiló talento.
“Me enseñó mi maestra y me costó mucho aprender, pero tengo muchas ganas de hacer esto, por eso lo hago bien”.
La niña dice que tiene dos meses practicando y cuando se le preguntó que a dónde quiere llegar practicando la gimnasia, su respuesta fue rápida: “a Brasil”…
Por su parte, Natalia Brenes, de la Federación Costarricense de Gimnasia, dijo que la experiencia ha sido bastante emocionante porque “es gimnasia rítmica pero de una forma diferente a la que uno está acostumbrado, pero tiene detalles muy importantes como que ellas son apasionadas por lo que hacen; algo que uno desea de otros atletas del nivel competitivo y no siempre lo ve”.
Ver comentarios