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Con Sumo
El sabor de nuestra “pura vida”

Carmen Juncos
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Han surgido muchas formas de unir el ocio con el aprendizaje y todo está bien mientras no se nos olvide que a veces hay que divertirse por divertirse y que en esos casos el beneficio es el placer.

Hoy que la moda es aprender mientras uno se divierte, muchos videojuegos basan su éxito en enseñar cosas. Una de las mejores formas de conocer puede ser jugando.

La música preferida la consumimos ya seleccionada en un aparatito y cuando encendemos la radio (sobre todo en las presas) nos gusta que alguien nos entretenga mientras nos cuenta cosas.

Ese entusiasmo por el ocio-conocimiento, pueden aprovecharlo muy bien algunas industrias (¡y lo hacen!) pero en Costa Rica todavía faltan iniciativas en este sentido. Por ejemplo, una oportunidad de oro es el turismo enfocado al visitante europeo, ávido casi siempre de conocer culturas durante sus vacaciones o paseos.

He tenido ocasión de verlos asombrarse ante el espectáculo de los procesos del café o la caña de azúcar observando encantados como la materia prima se transforma ante sus ojos en esos productos gourmet que consumen en sus países. Sin duda disfrutan mucho lo que llaman “sabor y saber”.

Bien podríamos convertir nuestra “pura vida” en una práctica cultural de cuidado a la naturaleza y el ambiente que se convierta, en un atractivo para quienes nos visiten. Esa sería una excelente conjunción del "sabor y saber", entendido el primero como "el sabor de nuestra vida". Esa que han calificado como feliz.
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