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Con Sumo
El nuevo poder

Carmen Juncos
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Me sucede algo que probablemente les ocurre a muchos. El asunto es muy interesante no solo por novedoso sino por las posibilidades que tiene. Me refiero a la publicidad personalizada que se recibe por correo y que creo están utilizando muchas empresas con mayor o menor éxito y que, sin necesidad de mucho análisis evidencia el poder que tendrá, cada vez más, el consumidor de inclinar si lo desea la producción hacia unos u otros objetivos.
Resulta que si la publicidad que se recibe coincide no solo con las necesidades y deseos del receptor sino también con su escala de principios o valores, con su visión de mundo, el efecto será positivo y será aceptada. ¡Habrá dado en el blanco!
Si el flechazo publicitario, en cambio, no coincide de alguna manera con los valores de quien lo recibe, aunque apunte bien a sus necesidades personales, probablemente no solo no sea aceptado sino que puede causar el efecto contrario al deseado.
Todo un reto sin duda para quienes hoy aprovechan al máximo la nueva forma de publicidad personalizada y masiva a la vez que permite Internet.
Lo que falta por ver es hasta donde los creadores de este tipo de anuncios puedan acceder a los datos que le permitan conocer algo realmente de la escala de valores de los clientes para saber qué cosa les “caerá” bien recibir y qué otras pueden repudiar.
No sea que les ocurra lo que a ciertos anuncios puestos por entidades estatales o privadas en las contestadoras telefónicas que lo único que logran es producir fastidio y a veces cólera.
Estos anuncios de servicios le aparecen a la gente cuando lo que esta busca en realidad con su llamada es conseguir una persona amable al otro lado de la línea que le brinde el tan promocionado servicio al cliente.
Y, por otra parte, será importante ver si los consumidores ejercen su poder para inclinar hacia donde ellos deseen a la producción.
Un nuevo y fascinante panorama para seguir actuando, retroalimentándose y analizando.
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