Enviar
Con Sumo
Chocolates con leche de camella

Carmen Juncos
[email protected]


Aunque no conozco estadísticas en Costa Rica, aumenta el número de personas conscientes de la importancia de cuidar el ambiente. Sería interesante tener datos sobre cuántas de ellas están dispuestas a hacer cambios en sus hábitos de vida alcanzando coherencia entre pensar y hacer. Los estudiosos del mercado tendrán esos datos porque es una de sus herramientas.

Los consumidores ecológicamente comprometidos, LOHAS (Lifestyle Of Health And Sustainability) como los llaman en Estados Unidos, han virado hacia un estilo que valora la salud, el ambiente, la justicia social, el desarrollo personal y la vida ecológicamente sustentable.

La industria del bienestar los toma muy en cuenta y continuamente surgen novedades y se reafirma la tendencia del placer de consumir defendiendo el medio ambiente. Si no, vean el caso de los nuevos chocolates con leche de camella (no los he visto aún aquí), que según dicen tiene menos azúcar, grasa y colesterol que la de vaca, mucha vitamina C y B y diez veces más hierro y potasio.

Pareciera a simple vista que los consumidores ecológicos deben gastar más por consumir productos amigables con el ambiente, pero no es así porque otros componentes de la vida sana equilibran la balanza.

En estos días escuché a un joven amigo (alrededor de los 30 años) contar que había pasado de pagar mes a mes tarjetas de crédito a no tener deudas y haber comenzado un interesante ahorro. ¿Cómo? Con solo bajar su consumo de licor. Un serio problema de salud que afortunadamente no dejó ninguna secuela en su organismo, estimuló su voluntad y cambió su estilo de vida en beneficio de su salud.

Esto no quiere decir dejar de disfrutar de la vida. ¡Todo lo contrario! Es hacerlo de otra forma y con moderación. Mi amigo no solo se ve rebosante de felicidad y salud ahora, sino que está bastante mejor preparado para la actual crisis económica.
Ver comentarios