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Miércoles, 21 de noviembre de 2018



FORO DE LECTORES


Compras emocionales

| Jueves 05 diciembre, 2013


Así como mucha gente tiene hambre emocional, también compra y gasta porque necesita satisfacer impulsos emocionales y no necesidades básicas


Compras emocionales

Por qué con una población tan pequeña, tantos miles de ticos tienen enredos financieros prácticamente inmanejables?
Podríamos hablar de muchas razones, como por ejemplo la atención que históricamente el sistema educativo nacional ha prestado a este tema. Pero hoy, solo les pido que pensemos en el factor emocional que se esconde detrás de los malos patrones financieros que tenemos, específicamente a nivel de consumo.
Desde un análisis racional, no siempre se encuentran las respuestas a todas las preguntas, ni las explicaciones a todos los patrones de comportamiento. Aunque soy financista y no psicóloga, la tesis que quiero poner sobre la mesa es que así como mucha gente tiene hambre emocional, también compra y gasta porque necesita satisfacer impulsos emocionales y no necesidades básicas de supervivencia o deseos suntuarios racionalmente comprensibles.
Cuando las personas empiezan a adquirir estilos de consumo que no corresponden a su realidad financiera, llega un punto en que comprar/gastar deja de ser una decisión y se convierte en un impulso. Al igual que el hambre emocional es atendida por expertos, creo que las personas que estén enfrentando un cuadro de consumismo desmedido que sobrepase sus posibilidades financieras, deben ser tratadas —en conjunto— por expertos en finanzas y psicología.
Hace un par de años una respetada psicóloga costarricense me comentaba que muchas de las consultas que atendía diariamente, respondían a personas y familias desmoronadas emocionalmente porque sus malas decisiones financieras las tenían sin ver forma posible de salir de las arenas movedizas que las apresaban y asfixiaban en una realidad que jamás soñaron para ellas. A pesar de su amplia experiencia clínica, podía ayudarles a enfrentar su situación emocional, pero no a rellenar el hueco financiero en el que estaban atrapadas… “zapatero a su zapato”: señores, la atención debe ir en las dos vías.
Aguinaldos que se esfuman sin ahorrar ni la mínima parte. Salarios que tardan una-dos-cuatro semanas en llegar, pero solo unos pocos días en “borrarse” de nuestras cuentas como si nunca hubiesen entrado a ellas. Tarjetas de crédito al tope aunque nos den condiciones de pago espeluznantes a pesar de tratarse de un negocio exquisito para el sistema financiero —compañías que de seguro están felices con el desconocimiento y desorden con el que los ticos suelen manejar sus tarjetas—. Créditos sin sentido y por si fuera poco con entidades y condiciones muy poco competitivas e incluso fraudulentas… Todas: malas decisiones financieras que desencadenan un efecto dominó que llevan al ser humano, típicamente: de una mala decisión a otra/de un mal impulso a otro.
Estimables lectores: no quisiera ganarme la desaprobación de ninguno de ustedes, pero me jugaré el chance si ese es el precio para evitar incluso un suicidio más por esta causa: por favor, reflexione sobre lo que estamos conversando. Las compras emocionales son una enfermedad y usted puede poner su granito de arena para curar a alguien cercano suyo.

Alejandra Esquivel G.
Gerente Gefisa
[email protected]