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Sábado 25 Junio, 2011

Competencias entre ciencia y religión

Con relación al comentario de la columnista Claudia Barrionuevo, permítame manifestarle al estimado lector, mi apreciación sobre este asunto, pues en esta mezcla de temas y como católico me llama la atención que no establezca la diferencia de las competencias entre ciencia y religión, pues a la ciencia le compete explicar COMO ha surgido el mundo y el hombre a través de las teorías e hipótesis científicas, mientras que es competencia de la religión explicar PARA QUE ha sido creado el hombre, QUE es el hombre y QUIEN lo ha creado.
Comprendiendo esto sabremos que ciencia y fe no se oponen sino se complementan y de hecho, la Iglesia católica así me lo ha enseñado y en mi experiencia de vida lo he comprobado. Con el “QUIEN lo ha creado” aparece el que tiene fe, que independiente de si el universo se inició por generación espontánea, por una macromolécula o cualquier otra teoría, creemos en ese momento inicial dado por Dios, y el que no tiene fe, pues no creerá en Dios como generador de ese primer momento.
Con relación a la ya trillada temática de la FIV, es sorprendente leer cómo hay gente que le cuesta entender que la vida humana se inicia con la fecundación del óvulo por el espermatozoide y de ahí en adelante lo único que hay que hacer es ESPERAR, o sea solo se necesita “TIEMPO” para que a los nueve meses el ser humano vea el mundo exterior, o ¿es acaso que el ser humano tiene que hacer “algo” para que nazca un niño o niña? De aquí lo ridículo de la mal llamada Corte Interamericana de Derechos Humanos, que no respeta al ser humano en todo su proceso de desarrollo, ¿o es qué podrá nacer un ser humano obviando este primer momento? Es tan lógico el asunto, que si matáramos a todos los embriones, desaparecería la raza humana, entonces ¿por qué empecinarse en menospreciar a los embriones y darles categoría de seres humanos hasta después de cierto tiempo?
Primera vez que gracias a la inoperancia de la Asamblea Legislativa, se irán a salvar quién sabe cuantos niños o niñas de los Herodes modernos: CIDRH, mentalidades “progresistas” que solo ven los “premios Nobel” y el “negocio” con los seres humanos, otros creen que el tener hijos es como “un trofeo” aun cuando sea a costa de sacrificar hermanos. Suena grosero comparar a Costa Rica con un país fundamentalista, pero si coincidimos en respetar al ser humano en toda su dimensión, bendita la hora en que somos “fundamentalistas”.
Finalmente, a esta señora Barrionuevo, le informo que la Iglesia católica costarricense somos más del 50% de la población y la Jerarquía son nuestros guías y no la Iglesia por ellos mismos y si votamos por lo diputados, ellos deben ser congruentes con el sentir de los votantes, por lo que debiera hacerse un plebiscito en caso de duda.

Luis Alfonso Murillo S.