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Nacionales competirán con valor agregado
Competencia anima mercado de la papa

15 mil toneladas llegan desde Canadá y Holanda cada año, listas para freír


Los productores nacionales de papa enfrentarán con creatividad la dura competencia que les llega desde afuera.
Bajo la filosofía de que al mal tiempo hay que ponerle buena cara, presentarán una estrategia para fortalecerse en el mercado.
Se trata de la oferta de producto industrializado que compita cara a cara con la papa precortada y prefrita, que está a disposición del consumidor en los comercios.
Esa presentación significará al menos un 25% más de ganancias para los agricultores.
El año pasado unas 16 mil toneladas de ese producto, proveniente sobre todo de Canadá y Holanda, inundaron los anaqueles de los supermercados.
“Estamos hablando de que los costarricenses nos comemos más de 40 toneladas de papa cada día, y eso es lo que queremos atender”, puntualizó Fabián Segura, presidente de la Cámara de Productores de Papa.
Aunque la mayoría del producto conservará su cáscara, la papa nacional no solo incluirá la preselección y el pelado —en una porción baja del volumen total, sino también el precortado.
La idea es que en el nicho de precortado haya una diferenciación entre lo importado y lo producido en suelo tico.
Mientras la papa que llega procesada al país no tiene cáscara, los nacionales buscarán hacer una diferencia dejando la cáscara.
“No les vamos a robar los minerales y vitaminas a los consumidores; queremos dejarle todos los nutrientes que se pueda a nuestro producto”, amplió Segura.
Estudios de la Organización Mundial de la Salud confirman que el 75% de los minerales y vitaminas que contienen los tubérculos, se concentra en la cáscara.
El producto nacional promete aportar una menor cantidad de grasas saturadas por porción.
De acuerdo con las mediciones que se han hecho en otras latitudes, el producto terminado que se importa al país acaba teniendo el doble de las grasas saturadas, pues pasa por el freidor en dos oportunidades; antes de embolsarse y justo antes de servir.
En cambio, el producto nacional sería embolsado crudo para luego ser frito antes de comer.
La comercialización se hará a través de una de las principales cadenas de supermercados que operan en el país y recibirán la producción directamente de los paperos.
Este es uno de los principales aportes que el proyecto conlleva, pues los productores podrán vender su cosecha directamente, sin ningún intermediario.
Al día de hoy el precio que se paga por cada kilo del tubérculo al agricultor en su finca, oscila entre ¢190 y ¢200. Mientras, las etiquetas de la papa en los anaqueles de cualquier supermercado obligan a pagar de ¢450 a ¢550 por kilogramo. Este margen queda en manos de los intermediarios.
Con la propuesta se beneficiarán unas 800 familias de productores, y cerca de 3 mil personas de manera indirecta.
A fin de dar a conocer el nuevo producto del sector papero, ya se trabaja en lo que será una campaña promocional.

Ernesto Villalobos
[email protected]
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