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Como telenovela sin anuncios

• Clásico literario de Gabriel García Márquez, recibe un fofo tratamiento al peor estilo hollywoodense

El amor en los tiempos del cólera
(Love in the Time of Cholera)
Dirección: Mike Newell. Reparto: Javier Bardem, Giovanna Mezzogiorno, John Leguizamo, Benjamin Bratt. Duración: 2.18. Origen: EE.UU. 2007. Calificación: 4.

Desde su publicación en 1985, la novela de Gabriel García Márquez “El amor en los tiempos del cólera” se ha convertido no solamente en un hito de librerías, sino también en un nuevo clásico latinoamericano. Por ello, resulta muy triste constatar la ínfima calidad de su adaptación cinematográfica.
La decepción es doble. Esta producción lujosa echa a perder un enorme potencial artístico y comercial. Además, comete un pecado imperdonable, al desvirtuar por completo una pulida joya literaria. El libro del gran escritor colombiano recibe un fofo tratamiento al peor estilo hollywoodense, que lo ahoga en un esteticismo vacío y lo drena de cualquier significado.
Lo que fue una profunda reflexión, acerca de las contradictorias facetas del amor, se transforma en una anécdota mal contada. No transmite ninguna sensación, principalmente porque la dirección pusilánime de Mike Newell está indecisa acerca del tono que la narración debe asumir. Esta queda irresuelta entre tragedia y comedia, desbordando a menudo en el humor involuntario.
Como telenovela sin anuncios, la cinta se desarrolla en forma esquemática y superficial, siguiendo una línea argumental simplificada. Hablada en inglés, está amenizada por un elenco multicultural, que impacta por el gran número de talentos involucrados. Aun así, todos los actores —sin excepciones— se hunden en la mediocridad. El virtuoso español Javier Bardem da lástima encarnando a Florentino Ariza, anciano donjuán de rasgos caricaturescos.
Cuando era un joven y humilde telegrafista, Florentino le juró amor eterno a su novia, la hermosa Fermina Urbino. El padre de ella, un rico terrateniente, impidió la unión entre los amantes. Florentino decidió pasar el resto de su vida seduciendo a cuanta mujer cruzara su camino, pero manteniéndose espiritualmente fiel a su adorada Fermina.
A pesar de las frecuentes tomas de desnudos, el erotismo brilla por su ausencia. Todas las escenas que describen las aventuras carnales del protagonista están marcadas por un matiz irónico que suaviza su sensualidad, evidenciando una actitud de marcada hipocresía con respecto a la representación del sexo.
Las música original de Shakira nunca se integra con las imágenes, sino que constituye una distracción inoportuna. La esmerada fotografía de Affonso Beato, donde cada encuadre parece una tarjeta postal, tampoco redime las incontables pifias de este fiasco de proporciones épicas.
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