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Lo más importante será ver si la propuesta, en caso de ser aceptada, se distingue de lo que la ciudadanía recuerda como el pasado bipartidismo porque este actuó de manera tal que llevó las cosas al punto en que los votantes solo pensaran en que era indispensable un cambio


¿Cómo evoluciona nuestra clase política?

Hace un año estaban enfrentados en una campaña electoral, defendiendo propuestas diferentes para sacar adelante al país y atacándose duramente uno al otro.
Hoy por la noche, en Casa Presidencial, el partido Liberación Nacional le propone al Partido Acción Ciudadana sacar la bandera de la paz y trabajar juntos por Costa Rica.
Lo más importante será ver si la propuesta, en caso de ser aceptada, se distingue de lo que la ciudadanía recuerda como el pasado bipartidismo porque este actuó de manera tal que llevó las cosas al punto de que los votantes solo pensaran en que era indispensable un cambio.
En caso de que la propuesta no sea aceptada, ¿qué posibilidades reales tendría el PLN de unir a la oposición como dice que se vería “obligado” a hacer en ese caso?
¿Existiría la posibilidad de que se unan en oposición, junto al PLN, el PUSC y el Frente Amplio?
El libre juego de la política en una democracia es propio de su naturaleza. Eso sí, debe ser un juego en el que los actores no solo se muestren sino que actúen como políticos maduros, capaces de anteponer el interés nacional a intereses de grupos o personas.
Tenemos fe en que la clase política del país esté evolucionando hacia lo primero, y que más allá de bipartidismos o multipartidismos lo que surja sea una mejor conciencia de la responsabilidad que adquieren con todos los habitantes de la nación quienes buscan el poder.
“El objetivo de la principal bancada de oposición (PLN) es impulsar una agenda de proyectos en infraestructura, déficit fiscal, empleo y lucha contra la pobreza”, ha publicado este medio en una nota de ayer.
Son efectivamente objetivos también del actual Gobierno.
Pero lo que ha mantenido al país estancado o empeorando en estos aspectos y otros ha sido la falta de adecuada ejecución y transparencia, los cuestionamientos por malos manejos del dinero público, la tramitomanía o trabas en los diferentes niveles del sector público, el mal manejo de las concesiones, entre otros aspectos.
Si lo que se desea es una alianza para avanzar, se supone que se tomarán en cuenta también estos aspectos mencionados porque han sido parte importante del problema.
Sería de mucho beneficio para nuestro país una evolución positiva de nuestra clase política. Pero esto quizás no solo dependa del libre juego que una democracia como la nuestra afortunadamente permite, sino de que se produzca la necesaria formación de los mejores y más honestos líderes y cuadros a lo interno de las agrupaciones políticas, que estudien los problemas nacionales y definan las mejores formas de solucionarlos.


 



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