Comercios venezolanos cerrados en huelga para presionar a Maduro
Foto Bloomberg.
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En las calles habitualmente congestionadas el tránsito fluía con tranquilidad y los comercios permanecían cerrados en Caracas el viernes, cuando los venezolanos se abstuvieron de concurrir a sus trabajos en un intento de presionar a favor de un alejamiento del presidente Nicolás Maduro.

Luego de convocar a decenas de miles de personas a las calles de la capital el miércoles, los opositores a Maduro llamaron a una huelga nacional de 12 horas para redoblar sus esfuerzos por conseguir la salida del impopular mandatario después de que las autoridades suspendieran un referéndum revocatorio contra su gobierno.

En los días anteriores a la huelga, el gobierno socialista no dio muestras de cambio de rumbo alguno. Maduro subió el salario mínimo y amenazó con expropiar comercios cerrados, horas antes de iniciarse la huelga.

“El pueblo tomará cada empresa que cierre”, dijo el jueves. Pero en lugar de paralizarse el país, la mayor parte de Caracas funcionaba el viernes, y ambas partes proclamaban la victoria. En los medios sociales se veían panoramas muy diferentes de la huelga: la oposición posteaba imágenes de calles vacías, mientras que funcionarios gubernamentales subían fotos de autobuses y estaciones de metro con gran actividad. “Si la huelga fracasó, ¿por qué tanta histeria por parte del gobierno?” escribió en Twitter Henry Ramos Allup, presidente de la Asamblea Nacional que controla la oposición. “Por lo que parece, la inmensa mayoría del país la acató”.

Pese a la creciente frustración tras casi dos décadas de gobierno socialista, y enfrentados a una inflación de tres dígitos y a una escasez crónica de productos básicos, muchos venezolanos dijeron que no tenían más remedio que seguir con su rutina. “Si no abro, no vendo nada, y si no vendo nada no puedo comprar comida”, dijo Andrés Márquez, de 65 años, que abrió su negocio de electrodomésticos ubicado en el este de Caracas. Las autoridades inspeccionaron comercios cerrados el viernes temprano –como habían amenazado Maduro y altos funcionarios gubernamentales-, según dijeron propietarios de tiendas y miembros de la oposición en medios sociales, declaraciones que no se pudo corroborar de forma independiente.

El día anterior, efectivos de inteligencia se estacionaron frente a la sede de la mayor compañía de capital cerrado de Venezuela, Empresas Polar, dijo la compañía, así como frente a la casa de su presidente, Lorenzo Mendoza, a quien Maduro acusa de tratar de socavar su gobierno.

La Asamblea Nacional, que controla la oposición, exige ahora que Maduro, a quien acusa de violar la Constitución, comparezca ante los legisladores en audiencias que equivaldrían a un juicio político simbólico.

Si el Gobierno no reanuda el proceso del referéndum, la oposición asegura que marchará sobre el palacio presidencial la semana próxima.
 

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