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Ventas en almacenes ubicados entre Zapote y La Colina habrían caído hasta un 40%
Comercio golpeado por atraso en vía

• Descoordinación entre instituciones para remover servicios públicos atrasarán obra seis meses más
• Largas y cambios a diseño encarecerán proyecto en ¢500 millones, reconoce Viceministro

Danny Canales
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El atraso en la ampliación de la ruta entre Zapote y La Colina golpea al comercio ubicado en el trayecto.
A los comerciantes se les había garantizado que los trabajos concluirían en mayo de este año, pero fue solo una promesa.
Cuatro meses después de la fecha convenida, es mucho lo que falta por construir.
Lo que más preocupa a los come
rciantes es el anuncio que hizo el Gobierno de que los trabajos se extenderán seis meses más.
El proyecto comprende ampliar de dos a cuatro el número de carriles en ese trayecto y construirlos a base de concreto. Ese tramo era de asfalto.
En un recorrido realizado esta semana, un equipo de LA REPUBLICA corroboró no solo el pésimo estado de la vía, sino también la poca afluencia al comercio.
La razón es que los conductores evitan lo más posible transitar por esa zona para no dañar el vehículo.
Ello por cuanto el trayecto está lleno de huecos de todos los tamaños, formas y profundidades.
El cráter más impresionante está al frente de Scotiabank, en San Francisco, el cual mide más de un metro de largo y al menos 10 centímetros de profundidad.
Grande también es un lago que se forma frente a la ferretería El Lagar, el cual se traga los dos carriles de la vía, en el sentido entre Zapote y San Francisco de Dos Ríos.
Al frente del supermercado Palí, en San Francisco, un cerro de escombros también bloqueaba un carril, lo que convirtió el paso en un cuello de botella.
La eliminación de las cunetas que se hizo para dar paso a los dos nuevos carriles que se construirían, es otro dolor de cabeza para los vecinos.
Durante el recorrido realizado se co
nstató que el agua fluye libremente hacia las casas de habitación y algunos establecimientos comerciales ubicados alrededor del trayecto.
El maltrato que les producen los huecos a los vehículos es lo que está alejando a los compradores de esa zona.

“Al menos un 40% de los clientes se ha ido, pues les da pereza pasar por acá”, afirmó Mussa Escobar, dependiente de Importadora Monge.
El polvo que levanta la maquinaria es otro problema para la compañía pues afecta los electrodomésticos, agregó Escobar.
Una situación semejante se padece en El Lagar, en donde el cierre de la vía ha reducido las ventas, afirmó Ronald Castro, supervisor de ventas de la ferretería.
“No tenemos el registro exacto de la caída de las ventas, pero sí le puedo garantizar que es tamaño poco”, comentó Castro.
De no surgir un nuevo contratiempo, el Gobierno estima que los trabajos concluirían entre febrero y marzo del próximo año.
La demora es producto de la descoordinación entre las entidades públicas para remover el cableado y alcantarillado de los servicios públicos, reconoció Pedro Castro, viceministro de Obras Públicas.
El funcionario agregó que la necesidad de reubicar a una familia que vivía debajo del puente sobre el río Tiribí, en L
a Colina, y de hacer cambios al diseño original también afectaron el proyecto.
Por ejemplo, el plan original contempla
ba rehabilitar el puente sobre el río María Aguilar, en Zapote, pero posteriormente se acordó botarlo y hacerlo nuevo.
Los cambios y el atraso de las obras saldrán caros al país, debido a que Castro estimó que el proyecto demandará una inversión adicional de ¢500 millones.
De acuerdo con las proyecciones, el paso entre el puente María Aguilar y la iglesia de Zapote será el primero en concluir. Estaría listo para dentro de un mes, dijo el Viceministro.
Por su p
arte, Castro prometió que el paso entre La Colina y la intersección hacia Curridabat, concluiría en noviembre.
Para enero concluiría la ampliación en el tramo entre el río Tiribí y la intersección hacia Curridabat y San Francisco.
De último quedaría el trayecto entre el María Aguilar y la iglesia de San Francisco, que se promete para finales de febrero o principios de marzo.
Los trabajos fueron encomendados al consorcio integrado por la constructora Meco y la cementera Holcim.



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