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Martes 8 Diciembre, 2009

Comercialización de banano en Europa

En virtud de la Convención de Lomé, la Unión Europea, estableció contingentes de importación de varios productos tropicales. Estos contingentes redujeron eficazmente el acceso al mercado del banano europeo de la mayor parte de los países latinoamericanos. La tensión sobre el contingente del banano de la Comunidad Europea se intensificó en primer lugar, cuando en 1992 la Comisión Europea anunció una reducción del contingente exento de aranceles correspondiente a América Latina y un derecho del 170% sobre las importaciones que superaran el límite especificado; y en segundo lugar, cuando en 1993 con la creación de un mercado único de la Unión Europea, el mercado del banano comenzó a ser regulado por una serie de tarifas y cuotas que favorecían a los productores de los países de la “ACP” de las importaciones procedentes de América Latina.
En marzo de 1994, la Unión Europea llegó a un acuerdo complementario con cuatro países latinoamericanos (Colombia, Costa Rica, Nicaragua y Venezuela) para aumentar los contingentes. Los acontecimientos arrojaron inmediatamente dudas sobre la sostenibilidad del acuerdo, en parte porque los países excluidos, en particular Guatemala y Honduras, lo impugnaron ante el Tribunal Europeo. Si bien, este confirmó la legalidad del sistema de contingentes del banano, los cuatro países latinoamericanos signatarios del acuerdo complementario comenzaron a poner en duda su participación. En agosto de 1994, representantes de los países productores de banano de América Latina se reunieron en la ciudad de Panamá para establecer una política común, donde se propuso la restricción de los suministros mundiales para elevar los precios y formular una propuesta conjunta a la Organización Mundial del Comercio en protesta contra la política de la Unión Europea (los contingentes tenían como resultado una intensificación de la competencia y una disminución de los precios en otros lugares, especialmente en Estados Unidos).
La Unión Europea y Estados Unidos tenían desacuerdos en materia de importación bananera, debido al favorecimiento por parte de la Unión Europea a los productores de banano de sus territorios y ex colonias en el Caribe en perjuicio de los productores latinoamericanos y de las empresas estadounidenses ubicadas en esta región principalmente de Chiquita Brands y Dole Food Co. Al descontento de Estados Unidos se unió el de América Latina y el Caribe, por el gran significado que la producción y exportación de banano tiene en sus economías.
En 1997 el régimen de importación, venta y distribución de banano de la Unión Europea fue condenado por un panel y por el Órgano de Apelación de la OMC. El fallo de la OMC no definió cómo debía la Unión Europea ponerse a derecho. Entre diferentes alternativas para hacerlo, la UE escogió la de convertir el régimen actual en un régimen exclusivamente arancelario. Fue así como se comprometió a eliminar sus políticas de importación de banano, calificadas en un dictamen de la OMC como discriminatorias y violatorias de las normas de comercio internacional. Para julio de 2001 las partes interesadas acordaron una nueva tarifa/cuota con la condición de que esta sería remplazada por una tarifa fija y no un sistema de cuotas. Situación que se mantiene hasta la fecha.
El Régimen actual parece que tiene sus días contados. Se podría tener en los próximos días un resultado histórico, en favor de un comercio mundial más libre, más justo, y sobre todo, las partes involucradas deseosas de cooperar, dentro de un sistema comercial que tanto lo necesita. Eso refuerza el trabajo que se está haciendo en el marco de la Organización Mundial del Comercio para lograr resultados más equitativos en el comercio mundial.

Vinicio Sandí Meza
Especialista Comercio Internacional
Programa Ph.D
Malasia
[email protected]