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El problema del balompié nacional no es La Volpe, con el nivel del jugador nacional podría venir el mejor entrenador del mundo y poco cambiaría

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La crisis generada en el seno de la Selección Nacional por el entrenador Ricardo La Volpe y su regreso al fútbol mexicano, viene a truncar el deseo del Comité Ejecutivo de la Federación Costarricense de Fútbol de, por primera vez, culminar un proceso eliminatorio con el mismo cuerpo técnico.
El viento se llevó el sueño del estratega argentino de llegar al Mundial de Brasil 2014 que tanto gritó hace un año, cuando elogió la calidad del fútbol y del futbolista nacional.
Atrás quedaron las manifestaciones de admiración al país, para dar paso a críticas, críticas y más críticas, más algunos pretextos, para justificar que como seleccionador no ganaba nada.
Primero fue a Panamá a jugar la Uncaf y se vino de segundo, algo anormal para este país, que con facilidad se adueña del campeonato. Luego fue a la Copa Oro y regresó por la puerta falsa, con una de las actuaciones más desteñidas.
Fue imposible lograr que el país le cautivara, La Volpe sí añora los días de México y ni que decir de Argentina, países en los que ha pasado más tiempo que en Costa Rica en los últimos diez meses.
Salvo el Estadio Nacional, y eso porque le tocó jugar allí, fue imposible verlo en el Ricardo Saprissa o el Morera Soto, siempre tuvo una razón para no ir, la más ilógica, que le pedirían muchos autógrafos.
En su maraña de ideas y justificaciones osó cuestionar la pasión que tienen los ticos por la selección solo porque ante Ecuador el estadio no se llenó, sin percatarse de que no es asunto de pasión, sino que el equipo que él dirige no cautiva a nadie con su pobre desempeño.
Nadie está despidiendo a La Volpe, él se quiere ir solito, ya se cansó de Costa Rica. A él, se le dio todo, fogueos, viajes, concentraciones, permisos, vacaciones como a nadie, lo que quiso lo tuvo, aunque sale apuntando y salpicando a medio mundo.
Es cierto que no es mago. Con el nivel del jugador nacional podría venir el mejor entrenador del mundo y poco cambiaría. El problema del balompié nacional no es La Volpe, pero al menos, quien venga en su lugar, que tenga deseos de estar en Costa Rica.
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