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Por “la nube”, con el cinturón

Cada vez más sitios guardan nuestros datos en servidores ajenos. ¿Cómo usarlos sin riesgos?

Los sitios que guardan información en la Web existen desde hace tiempo. Pero, últimamente dos grandes fenómenos del mundo digital contribuyeron a que se transformasen en un colosal negocio, por el que pelean los grandes de la industria informática. Por un lado, la explosión de la banda ancha y por el otro, la creciente masificación de los dispositivos digitales portátiles.
Quien compra uno de estos dispositivos, quiere tener a mano sus documentos, su música, sus vídeos o sus aplicaciones en todo momento, en cualquier equipo y desde cualquier lugar. La banda ancha y las nuevas aplicaciones ahora lo permiten.
Cada vez son más las empresas que ofrecen servicios, en “la nube”. En 2011, pesos pesados de la talla de Google, Microsoft y Apple presentaron las versiones renovadas de sus propios servicios en “la nube”, que se sumaron a otros grandes como Amazon, Dropbox, SkyDrive o SugarSync.
Ahora, ¿qué tan protegida está nuestra información personal en esa nebulosa a la que solo accedemos a distancia? Los especialistas aseguran que, si bien suelen ser bastante seguros, en esos sitios la seguridad nunca es total, aunque tampoco lo es en el disco rígido de la propia PC. Mucho dependerá la actitud y la forma en que nosotros mismos manejemos nuestros datos.
Como en cualquier sistema digital, lo más importante es establecer una contraseña segura. Para tal fin, los especialistas dan algunos consejos como no usar la misma contraseña para todo; no reutilizar contraseñas en secuencias tipo Ricardo1, Ricardo2, Ricardo3, Ricardo4; mezclar letras, mayúsculas y minúsculas, números y caracteres no alfanuméricos; y elegir palabras que no figuren en los diccionarios: una buena idea es recordar las primeras letras de las palabras de una frase, por ejemplo, ¿Está La Casa A 80 Metros?, cuya contraseña sería ¿ELCA8M?
Nunca estará de más tomar nota sobre cuáles son las herramientas de protección antivirus que utiliza el sitio donde guardamos los datos. No olvidar que los archivos siguen estando en un lugar físico: un disco rígido ubicado en algún lugar del planeta, entre cuyos intersticios se pueden colar un virus. Y lo peor: si esos archivos se “infectan” también pueden dañar nuestros equipos.
Además, siempre conviene revisar la “letra chica”, ese contrato de partes que ofrece el servicio al momento de la suscripción, y que uno normalmente no lee porque está apurado por dar clic en “Aceptar”. Allí, prestar atención a que la información de uno siempre esté encriptada (protegida) tanto en el servidor como cuando se traslada desde y hacia la PC del usuario.
Difícilmente podamos viajar hoy por el mundo digital lejos de “la nube”. Pero siempre es mejor hacerlo con el cinturón puesto.

Por Ricardo Braginski
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