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La tevé se muda a Internet

Nuevos servicios revolucionan la forma en que consumimos series y películas
Ya fue dicho una y mil veces. La irrupción de Internet, y más precisamente el boom de la banda ancha, está revolucionando a nuestra sociedad. Pero sin dudas, en donde más se nota es en el consumo de productos culturales. Y entre ellos, la televisión es la que está destinada a cambiar más radicalmente en los próximos años.
En sus sesenta años de historia, la tevé apenas cambió en aspectos formales: del blanco y negro al color, de los programas grabados a los que transmiten “en vivo”, más los nuevos formatos que se van probando, una y otra vez. Pero a pesar de estas variaciones, nunca cambió en su esencia: la idea de la programación establecida desde los canales (quienes fijan temáticas y horarios) y la estructura fija de emisor del contenido frente a un receptor pasivo sentado en el sillón de casa.
Esta lógica es la que viene a cambiar Internet. Y lo hace con la prepotencia de lo nuevo. Las nuevas generaciones se fueron acostumbrando a ver lo que quieren en el momento que quieren. Y ahora, incluso, a participar activamente del contenido a través de las redes sociales, lo que se conoce en la jerga como el “consumo social” de la televisión.
Todo esto es posible gracias al gran desarrollo de una tecnología conocida como “streaming” (transmisión de videos online en tiempo real). Lo que antes eran pequeños fragmentos de video que aparecían entrecortados y “pixelados” en una pequeña ventanita del monitor de la PC, hoy se transformaron en largas películas que se pueden ver a toda pantalla y en la más alta definición.
Ahora, con una buena conexión a la Web (más de 1 GB) sumado a un televisor de última generación, se pueden disfrutar de películas online de altísima calidad de imagen. Y entonces van surgiendo empresas, que aprovechan esta tecnología, para ofrecer el servicio de televisión (o bien series y películas) de alta definición a través de Internet.
El más conocido y exitoso es Netflix, de los Estados Unidos. Esta empresa provee de una de caja (set top box) que se conecta por un lado a Internet y por el otro al televisor, y que le permite al usuario, con una suscripción mensual, ver alguna de las 100 mil series y películas de su catálogo online. El servicio ya tiene más de 20 millones de usuarios entre los Estados Unidos y el Canadá y muy pronto llegará a América Latina.
Los operadores telefónicos también están armando y ofreciendo sus propios servicios, similares a Netflix. El objetivo es aprovechar la suscripción a la banda ancha por teléfono (ADSL) para sumarle este valor agregado: una caja que muestra contenidos para el televisor.
Claro, en la Web aparecen otros servicios similares, de emprendedores más chicos, que ofrecen el servicio gratis, aunque bordean lo legal. Por ejemplo, Cuevana (www.cuevana.tv), que fue desarrollado por tres veinteañeros argentinos, ya es visitado por medio millón de personas al día. Las películas se pueden ver solo en la PC o en el televisor siempre que se conecte la salida de la PC a la entrada de la tele.
Señales de cable, como Moviecity y ESPN, también están probando con plataformas similares a través de la Web. Los servicios MoviecityPlay y ESPNPlay les permiten a los abonados al cable ver las películas de esa señal (o los eventos periodísticos) desde la PC en el momento que el usuario lo disponga.
Hasta aquí lo que ofrece el “streaming”. Pero lo más nuevo es la llamada “televisión social”. Cada vez más gente comparte su momento de ver televisión con amigos y contactos. No solo a través de mensajes de texto y chat, sino también de redes sociales como Facebook y Twitter.
El fenómeno se empezó a ver con claridad durante el pasado mundial de fútbol, cuando a la hora de los partidos (televisados) crecía enormemente el tráfico de estos sitios. Este otro cambio cultural se verá reflejado, muy pronto, en nuevas aplicaciones de televisores, computadoras y todo tipo de dispositivo. Ese es el siguiente paso.

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