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iTunes, desde la primera fila

El servicio de descargas de música y películas llegó a la región. ¿Qué se puede esperar?

Corría 2003 y algo importante estaba por suceder en la industria de la música. En poco tiempo, las canciones fueron dejando sus viejos envases de discos y se transformaron en archivos de computadora (los conocidos MP3); mientras que Internet los empezaba a distribuir sin costo alguno alrededor del mundo. Pero el asunto seguía lejos de la gente “común”.
Faltaba que llegara el iTunes Store para que se produzca la magia, y la música digital se terminase de masificar. Este software y servicio online al mismo tiempo ideado por Apple, logró que en poco tiempo millones de personas se compraran un reproductor de música portátil (un iPod, más precisamente) y comenzaran a descargar canciones una tras otra, a menos de un dólar por unidad.
La aparición del iTunes Store marcó el inicio de la revolución de la música en bits. La clave estuvo en la facilidad de uso y la elegancia de su interfaz. Para el usuario, implicó una nueva forma de consumir canciones. Para Apple, uno de sus inventos más rentables. Para la industria musical, un freno a la expansión de la piratería.
Para los latinoamericanos, sin embargo, era algo que solo sucedía allá lejos, en Estados Unidos. Salvo en México, desde aquí no se podía comprar canciones, a menos que se contara con una tarjeta de crédito radicada en Estados Unidos.
Pero la semana pasada, cuando nadie lo esperaba, Apple anunció que el iTunes Store desembarca en la región: en Costa Rica y otros 16 países. Ahora, con solo ingresar el número de una tarjeta de crédito local, se puede acceder a un catálogo de millones de canciones y miles de películas.
Los temas musicales se venden a un promedio de $0,99, mientras que un disco completo ronda los $9,99. No tienen ningún sistema de protección, con lo cual se pueden escuchar, cuantas veces uno quiera, en cualquier tipo de dispositivo. Las películas se pueden alquilar o comprar.
La oferta se complementa con el servicio iTunes Cloud que permite guardar en forma gratuita las canciones dentro de “la nube” de Apple , y iTunes Match, que detecta las canciones que uno tiene en un dispositivo y las ofrece automáticamente en otros equipos del mismo usuario. Este último servicio es pago.
Difícilmente la oferta de canciones en iTunes mueva el amperímetro de la industria de la música local. Pero donde sí puede tener incidencia este desembarco es en el muy movido mercado del video online, que crece a ritmos acelerados a partir de la expansión de la banda ancha. En este sentido, la tienda de Apple sale a competir contra pesos pesados ya instalados, como el también estadounidense Netflix, o nuevos jugadores como Cuevana.
Por eso, así como en 2003 iTunes Store contribuyó a la revolución de la música digital, quizás también tenga ahora un papel importante que jugar en la masificación de los videos en línea. Si así fuera, esta vez sí los latinoamericanos estamos en la primera fila.

Ricardo Braginski
[email protected]
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