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Después de Steve Jobs

El mundo tecnológico se pregunta si podrá mantener el actual ritmo de innovación

Pasadas dos semanas de la renuncia de Steve Jobs a la conducción de Apple, el mundo tecnológico todavía se pregunta si alguna vez podrá contar, entre sus filas, con un personaje del talento del ex CEO de la empresa de la manzanita.
La contribución de Jobs a la revolución tecnológica fue revalorizada estos últimos días, en los que se recordó la increíble trayectoria de este creativo sin límites, para algunos un genio de la talla de Leonado Da Vinci.
Aunque parezca una exageración, Steve Jobs al igual que Da Vinci logró integrar distintas disciplinas en forma inesperada y generar productos que cambiaron, de algún modo, el curso del mundo.
En el caso de Jobs fusionó, como nunca nadie antes lo había hecho, la tecnología, con el diseño y el mercado. Su gran virtud fue haber identificado cómo aprovechar de la mejor manera las tecnologías disponibles para armar productos distintos (por estilo y por funciones) y penetrar en mercados nuevos.
En 1976, Jobs cofundó la empresa Apple y al poco tiempo lanzó su primer producto revolucionario: la computadora personal con sistema Macintosh, que integró por primera vez interfases amigables, como el sistema de ventanas y el ratón.
En 1985 fue echado de Apple, a donde volvió en 1997. Pero en el intermedio armó la empresa de computadoras Next, con un exitoso sistema operativo, y transformó la división de diseño de Lucasfilm en la hoy multipremiada empresa de cine de animación Pixar.
Tras su vuelta a la conducción de Apple, otra vez junta tecnología con diseño y marketing y genera productos aún más revolucionarios.
El iPod modificó para siempre la forma en que se distribuye música. Además del diseño del equipo, muy lindo, este está integrado por un servicio de música online como el iTunes.
Cuando nadie creía que se pudiera modificar algo en materia de teléfonos, se empezó a escuchar que Apple sacaría el suyo. Las voces más reconocidas decían que era imposible que Apple ingresara con éxito en un mercado con firmas tan consolidadas como Motorola, Nokia o Samsung. El iPhone fue otro producto revolucionario, que sentó la base de la actual industria de los celulares inteligentes.
Lo más fresquito: el iPad. A mitad de camino entre smartphone grande y computadora chiquita, generó una nueva categoría de productos del mundo informático que está cambiando la forma en que la gente consume contenidos en Internet. Ahora todos los fabricantes de celulares y PC están haciendo productos similares.
Lo que quedó entre las carpetas de Apple son las nuevas ideas para ingresar en la televisión online y en el mundo editorial. Tareas que Jobs no logró terminar.
En el primer caso, Apple viene fracasando con el dispositivo Apple TV que aún no convence. Y en el segundo, la empresa ya realizó distintas alianzas con editoriales tradicionales, a las que intenta convencer de los beneficios de asociarse al iPad.
¿Podrá el sucesor Tim Cooke hacer los mismos pases de magia que Jobs y crear productos tan revolucionarios? ¿O surgirá un Da Vinci en otra empresa tecnológica que le terminará ganando la carrera a Apple? ¿O simplemente fue el talento de un hombre único y el mundo tecnológico entrará en una larga meseta de creación?
A dos semanas de la renuncia de Steve Jobs, todavía son muchas más las preguntas que las respuestas.




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