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Los primeros trabajos profesionales exponen a “los nuevos” a gajes del oficio


Cometer errores en el trabajo es común, y hasta son parte importante para el aprendizaje.
Pero cuando se está iniciando los nuevos profesionales se ven más expuestos a cometerlos.
Uno de esos errores es el deseo de impresionar.
“Cuando el de recién ingreso empieza a opinar sobre el manejo de tareas o procesos y juzga, el impacto en sus colegas es de rechazo”, comentó Francisco Maroto, gerente de Recursos Humanos de 3M.
Su recomendación es que en estos casos, hay que tener la sabiduría para saber aportar positivamente cuando ya ha habido un involucramiento mínimo con los procesos y cuando se tiene ya una idea de los antecedentes, considera que esto le ayudará a generar credibilidad en su trabajo y facilitar así su aceptación por parte del grupo.
Otro factor que los “nuevos” deben tomar en cuenta es que la primera impresión cuenta.
Desde cómo se saluda, cómo se viste y cómo se comunica, los demás van a quedarse con esa primera impresión.
Algo importante en este sentido es preguntar cuál es la política de vestimenta y cuánto tiempo se tiene para almuerzo (aun cuando al inicio no tenga mucha carga de trabajo tampoco es excusa para tomar más tiempo que los demás), por ejemplo”, opinó Maroto.
Además, común es no acercarse al jefe, ya que asegura que es importante para conocer los objetivos y las tareas en las cuales debe enfocarse, y él representa su guía más cercana.
Por su parte Miguel Argueta, gerente de Recursos Humanos de Unilever, estima que se debe tener cuidado al pensar que por tener un título académico se puede ejecutar un trabajo de mejor forma que otros que no tienen la formación universitaria.
“No hay que sobreestimar la experiencia y el conocimiento de años que tienen las personas al ejecutar un puesto. La universidad solamente es un escalón de aprendizaje, en el trabajo se sigue aprendiendo”, indicó.
A esto suman las ansias por querer crecer rápidamente, lo cual puede motivar a hacer críticas y generar cambios, antes de entender lo que sucede.
“La voluntad de querer generar cambios es buena y requerida, pero debe hacerse primero entendiendo la organización, la cultura de trabajo y los procesos”, recomendó.

Melissa González
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