Coca-Cola logra convertir la guerra al azúcar en un buen negocio
Foto Bloomberg.
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La presión para reducir la cantidad de azúcar en las bebidas carbonatadas –por mucho tiempo considerada como una amenaza a la industria de las bebidas- ha sido más redituable de lo previsto para Coca-Cola.

Para responder a la creciente aversión de los consumidores hacia el endulzante, la compañía ofrece botellas y latas más pequeñas, lo cual básicamente hace que los consumidores paguen más por menos producto. También está creando nuevas marcas y reformulando sus bebidas existentes para reducirles el azúcar. Coca-Cola afirma que el cambio aumentará las ventas, y los resultados del tercer trimestre reportados por la empresa el miércoles avalaron esa confianza. Las utilidades superaron las estimaciones de los analistas, con la ayuda de las aguas y de las bebidas energéticas así como del mayor margen que dejaron los envases pequeños.

“Podemos aumentar las ganancias de este negocio y reducir la cantidad de azúcar, y ayudar a quienes necesitan mantenerla bajo control”, dijo el máximo responsable de la compañía, James Quincey, en una entrevista en Bloomberg Television.

Coca-Cola registró ventas por $10.600 millones en el último trimestre, superando la proyección promedio de los analistas que había sido de $10.500 millones. La ganancia fue de 49 centavos por acción, excluyendo algunos ítems. Los analistas estimaron que sería de 48 centavos, en promedio. La empresa también reafirmó sus previsiones de ventas y ganancias para el año.

Las acciones subieron 0,3%, a $42,66, a las 12:30 de ayer en Nueva York. Coca-Cola retrocedió 1% en lo que va del año hasta el martes.

Coca-Cola, PepsiCo y Dr Pepper Snapple experimentaron una baja en los volúmenes de ventas en los últimos años conforme los consumidores se alejaron de las bebidas con azúcar. El consumo de gaseosas en Estados Unidos cayó a su nivel mínimo en tres décadas en 2015, según datos de Beverage Digest, una publicación especializada.

Algunos gobiernos municipales también se están poniendo en contra de las gaseosas. En junio, Filadelfia pasó a ser la primera ciudad grande de Estados Unidos en promulgar un impuesto a las bebidas dietéticas y azucaradas. En noviembre se pondrán a votación impuestos a las gaseosas en San Francisco y Oakland, California, y en Boulder, Colorado.

Para poder hacer frente a la reacción negativa con la que se enfrentaba su negocio central, las gaseosas, Coca-Cola diversificó su cartera y agregó aguas embotelladas, jugos, cafés y tés. También hizo inversiones en la compañía de jugos, Suja Life LLC, en el fabricante de agua de aloe L.A. Aloe LLC y en la empresa láctea Fairlife. Asimismo, se asoció con Dunkin’Donuts para ampliar su presencia en el mercado estadounidense de té helado en botella.

En América del Norte –el principal mercado de Coca-Cola y una de las regiones donde es mayor la reacción anti azúcar- el volumen de ventas de las bebidas no carbonatadas aumentó un 2%. En el caso de las bebidas gasificadas la cifra fue “levemente positiva”, dijo la compañía.

En el negocio de las gaseosas en América del Norte, los precios subieron un 3%, con la ayuda de la estrategia de envases más pequeños. En conjunto, las ventas en Norteamérica treparon un 3,3%, a $2.660 millones.

“El crecimiento más fuerte y los lugares de mejor desempeño son aquellos como Estados Unidos”, dijo Quincey.

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