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Clinton rechaza llamados a renunciar

Obama se reunió con legisladores demócratas y algunos “superdelegados” en Washington

Washington
EFE

La aspirante a la candidatura demócrata a la Presidencia de Estados Unidos Hillary Clinton participó ayer en mítines por todo el país en una demostración de que no piensa abandonar, pese a la ventaja que le lleva su rival Barack Obama.
Tras su triunfo en Carolina del Norte y su ajustada derrota en Indiana el martes, Obama dedicó el día de ayer a reunirse en Washington con legisladores demócratas, parte de los “superdelegados” -funcionarios y notables del partido- que tendrán la última palabra a la hora de decidir quién es el candidato de la formación.
Clinton, por su parte, comenzó la jornada con un mitin en Charleston, en Virginia Occidental, y tenía previsto continuar con otro en Dakota del Sur, en el centro del país, para concluir el día con un acto electoral en Central Point en Oregón, en la costa oeste.
Las actividades de cada aspirante para ayer pueden resultar hasta cierto punto alegóricas. Obama, con la candidatura ya prácticamente asegurada a juicio de todos los analistas, puede sentarse cómodamente a esperar. Clinton, en cambio, debe hacer denodados esfuerzos para mantener sus opciones.
En el seno del Partido Demócrata ya han comenzado a surgir los llamamientos para que la senadora por Nueva York se retire y deje el campo libre a Obama, aunque ella asegura que continuará hasta que haya un candidato confirmado.
El presidente de la campaña de Clinton, Terry McAuliffe, aseguró ayer en declaraciones al programa Today de la cadena NBC que la senadora seguirá la batalla: “ella puede ganar los estados que necesitamos ganar en las elecciones generales. ¿Por qué tendría que renunciar hasta que haya un candidato con el número de delegados necesario?”, se preguntó.
Sin embargo, McAuliffe abrió la puerta a un final del proceso a comienzo
s de junio, una vez se hayan disputado las seis primarias que aún quedan pendientes, y aseguró que no habrá resquemores entre los aspirantes.
“Esto acabará a principios de junio. Todos hemos dicho que al final estaremos unidos. Si Hillary no gana, el ex presidente (Bill Clinton), yo mismo, ayudaremos todos al senador Obama. Y al revés, el senador vendrá a ayudar a Hillary si ella es la candidata”, declaró.
Lo cierto es que Obama se encuentra, hoy por hoy, en mucha mejor posición: Cuenta con 1.848 de los 2.025 delegados necesarios para conseguir la candidatura, según la página de internet “RealClearPolitics.com”, mientras Clinton tiene 1.693.
De las seis primarias que quedan por disputar, las encuestas favorecen a la ex primera dama en tres -Virginia Occidental, Kentucky y Puerto Rico- y al senador por Illinois en las otras tres: Oregón, Montana y Dakota del Sur.
Entre los seis estados suman 217 delegados, que dadas las complicadas reglas de reparto proporcional de los demócratas es imposible que sirvan para inclinar la situación de modo decisivo de un lado o de otro.
La única esperanza de Clinton, por tanto, para lograr la candidatura es tratar de
persuadir a los superdelegados que aún no se han comprometido con ningún aspirante de que la respalden a ella, con el argumento de que se ha impuesto en estados clave y tendrá mejores opciones de ser elegida en las presidenciales del 4 de noviembre frente al republicano John McCain.
Pero esta posibilidad parece más distante tras los comicios de Carolina del Norte e Indiana. Desde el martes al menos cuatro superdelegados han expresado su apoyo a Obama y se espera que ayer lo haga al menos uno más. Clinton ha sumado dos.
Según la página de internet “Politico.com”, el senador por Illinois tiene previsto anunciar su triunfo el próximo día 20, tras los comicios en Oregón y Kentucky, con el argumento de que tras esas consultas será definitivamente el aspirante con mayor número de delegados y de voto popular.
La senadora insiste en la necesidad de incluir en las cuentas a los delegados de Florida y Michigan, cuyas primarias fueron anuladas por el partido por haberse celebrado antes de lo permitido y en las que ella resultó triunfadora.
Pero aunque se incluyeran estos delegados, las matemáticas indican que el resultado final seguiría beneficiando a Obama.
Un plan propuesto la pasada noche por los demócratas de Michigan prevé repartir casi equitativamente sus delegados, 69 para Clinton y 59 para Obama.
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