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Clijsters toca la gloria
En varones Del Potro desafía el reinado de Federer

Nueva York
EFE

La danesa Caroline Wozniacki, que en Flushing Meadows encontró el punto más alto de su proyección, es la traba final con la que se topará la belga Kim Clijsters, otrora número uno del mundo, que en su reencuentro con la competencia se acomodó a orillas del gran éxito.
Da la sensación de que Clijsters nunca se fue. Dos años atrás, cuando aún batallaba por las alturas del circuito optó por colgar la raqueta para centrar su vida en la familia, nada hacía pensar ni en un retorno ni más aún en una vuelta llena de esplendor. Una tras otra ha tumbado a jugadoras como Kutuzova, Bartoli, Flipkens y, especialmente Venus Williams y la china Na Li. Pero sobre todo, a la vigente campeona, Serena, a la que ventiló en dos sets. Nunca ha jugado con Wozniacki que acumula seis títulos, ninguno lustroso.
En la llave masculina, la progresión de Juan Martín del Potro, alojado en la primera final de un Grand Slam de su historia, amenaza al 'rey' del circuito, Roger Federer, abocado a la conquista de su sexto Abierto de Estados Unidos consecutivo.
Una diferencia abismal con Juan Martín del Potro, que nunca ha sido capaz de cuestionar la superioridad de su futuro rival. En todos los partidos que previamente han disputado, la victoria ha sido, siempre para el suizo. Seis partidos, seis victorias.
En semifinales ayer, Federer, arruinó otra vez, las aspiraciones de Novak Djokovic y lo dobló 7-6(3), 7-5 y 7-5, mientras que Del Potro arrolló a Nadal 6-2, 6-2 y 6-2.
Por su parte, la danesa Wozniacki alcanzó la primera gran final de su carrera tras superar a la belga Yanina Wickmayer 6-3 y 6-3, mientras que Clijsters, apabulló a la vigente campeona Serena Williams, que terminó de mala manera su periplo por el último Grand Slam del curso.
Por detrás en el marcador, tras perder el primer set 6-4 y con 6-5 en el segundo, el servicio de su parte pero 15-30 para su rival, a dos puntos del triunfo, la juez de línea le señaló una falta de pie en su segundo saque, que suponía la doble falta y dos puntos de partido para la raqueta europea.
En ese momento, Williams, con la raqueta señalando a la juez, la amenazó. “Te voy a matar”, le dijo la tenista americana, según confesó la juez de línea a la juez árbitro, Louise Engzell.
Engzell consultó con el juez principal, Brian Earley, que determinaron, a falta de, al menos un punto por jugar, la penalización, con un punto, a la vigente campeona. Esto supuso el pase a la final de Clijsters.
Williams, indignada, cruzó la pista para dar la mano a su rival y asumir su derrota. Earley reconoció después que se decidió la “penalización de Serena por conducta antideportiva”.
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