Clásico sin buen fútbol
Elías Aguilar y Juan Bustos Golobio acapararon acciones en la mitad del campo, sin frutos para sus delanteros. www.imagenesencostarica.com/La República
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El bien llamado clásico del buen fútbol no hizo esta vez honor a su nombre.
Herediano y Saprissa no tuvieron la capacidad de poner en apuros a los porteros rivales, de manera que Leonel Moreira y Danny Carvajal solo recibieron sustos y no municiones.
Terminado el duelo entre dos de los grandes de nuestro fútbol sin anotaciones, el mérito fue para el Saprissa, porque vivió un partido dramático en el que perdió por lesiones a Deiver Vega y David Guzmán y tuvo que terminar con un Adolfo Machado limitado por una lesión en su pie.
El campeón nacional como es costumbre no cesó en sus afanes ofensivos, solo que el rival le cortó los canales de conexión hacia Jonathan Hansen, limitándole los movimientos a los arquitectos de la formación: Cordero, Aguilar y Alemán. Por la franja derecha, Arauz supo esperar a Núñez y en el otro costado, Calvo supervisó a Sánchez, de manera que el ritmo del clásico se concentró en la mitad del campo con filtros largos que supo aprovechar muy bien Daniel Colindres, que en varias ocasiones superó los tornillos de Brown y Miranda pero se ofuscó en la jugada final, un par de veces por exceso de individualidad.
Douglas Sequeira resucitó a sus muertos y jugaron Andrés Imperiale, Hansell Arauz y hasta Gabriel Badilla, sorpresas en una formación que a los nueve minutos perdió a Deiver Vega que chocó con Randall Azofeifa y no pudo seguir; en el minuto 63 perdió a David Guzmán y enseguida se lesionó Machado, quien perdió la uña de un pie pero se pudo recuperar, demasiados tropiezos para un equipo que viene atrasado en la clasificación, urgía de puntaje y enfrentaba al monarca en su reino.
El clásico del buen fútbol avanzó sin buen fútbol; los generadores de peligro no tuvieron claridad; Aguilar abusó de su técnica y Diego Estrada no halló la suya, de manera que el cero a cero se hizo gigante y fue en el cierre del juego que se presentaron algunas ocasiones de romperlo, cuando Kenny Cunninghan en un contraataque pegó su remate en el palo; Colindres finalmente le probó las tenazas a Moreira y David Ramírez con dos remates casi consecutivos le metió susto al área local, donde se creció en la segunda parte un Allan Miranda impasable.




 


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