Arnoldo Mora

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Viernes 9 Mayo, 2008

Clamor popular

Arnoldo Mora Rodríguez

Es de sobra conocido que un pequeño país como Costa Rica, situado en una zona geopolítica muy sensible como es el Caribe, está volcada al exterior, no solo por su economía, sino por su tradición y cultura política. Costa Rica posee la economía más abierta del continente americano después de la de Chile. Y esto que algunos consideran una ventaja, posee sin embargo, graves debilidades pues por causa de esta situación, en mucho dependemos de factores externos que no está en nuestras manos controlar y menos crear o destruir. Lo anterior se ha visto acrecentado en las últimas décadas, ya que nuestra economía en buena medida depende del turismo y de exportaciones no estratégicas, sino superfluas (lo que tradicionalmente se ha llamado “el postre de la mesa” de los países ricos del Norte: café, banano, plantas ornamentales). Por eso, cuando hay una crisis estructural como la actual, se vuelven prescindibles y se reducen a su mínima expresión.
Todo lo anterior se ve agravado en la hora actual con la caída en picada de la moneda usada como “divisa” o medio de comercio internacional, como es el dólar. Pertenecemos a la esfera o zona del dólar y este hoy en día se ha debilitado hasta tal punto que, si no fuera porque Inglaterra todavía no se ha incorporado a la zona del euro, ya esta última moneda hubiera suplantado a la moneda norteamericana como principal moneda de intercambio internacional. La manifestación más patética de lo que acabamos de decir, es que vivimos en este momento en el mundo entero la más espantosa crisis alimentaria en muchos pero muchos años, hasta el punto de que amenaza con convertirse en una hambruna que abarca amplias regiones del mundo de proporciones tales que la humanidad no ha vivido desde siglos atrás. El colmo es que un país que tradicionalmente se ha preciado de ser el modelo por excelencia de las bondades del capitalismo, como son los Estados Unidos, debe recurrir a prácticas como restringir la venta de productos básicos como el arroz (y, quizás, pronto tenga que hacer lo mismo con el petróleo y sus derivados)... Ironías de la economía política,¡quién podía creer que en los propios Estados Unidos venden en sus suntuosos supermercados tan solo cuatro bolsitas de arroz!.. .Ah ¿y la “mano invisible” dónde está? ¿Qué se hizo el automatismo del mercado como factor equilibrante de la oferta y la demanda? Si no fuera por el sufrimiento que todo eso representa para las grandes masas de asalariados y, peor aun, de pobres, nos moriríamos de risa... Pero no, lo que habrá sin duda es la cólera de las grandes mayorías que muy pronto se desbordará y se hará incontenible en todas partes.
Por eso, Arias ha debido asistir a la casa de su vecino Daniel Ortega, junto con sus colegas centroamericanos, donde la Venezuela bolivariana, extiende su mano solidaria ante la amenaza de hambruna que se cierne sobre nuestros pueblos como consecuencia de dos décadas de políticas neoliberales. Pero esto es solo una medida paliativa. Lo que se requiere es echar del poder a los yupis que han implantado un capitalismo salvaje que hoy los pueblos, como hemos visto en este 1° de mayo, repudian y están dispuestos a arrojar en el cajón de la basura de la historia. ¿Oirán en Zapote este clamor antes de que el río se desborde como suele suceder en nuestro país durante la época de lluvias que apenas comienza?