Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 20 Junio, 2008

Cigarro: duro de matar

Arturo Jofré

El cigarro es una de esas creaciones diabólicas que se resiste a morir. Sin embargo, le está llegando la hora. Obviamente hay intereses poderosos que siempre están prestos a dar todas las batallas que sean necesarias para que el cigarro no muera.
La industria tabacalera internacional tuvo a Hollywood entre una de sus principales fuentes publicitarias, es así como las estrellas promovieron entre los jóvenes del mundo la expansión de este símbolo social. Había una diferencia sustancial con el consumo ingenuo que por miles de años le daban nuestros aborígenes al tabaco. Los mayas lo usaban en rituales, otros pueblos le asignaban propiedades medicinales o simplemente por adicción, pero desconocían las consecuencias.

El primer punto crucial fue cuando se estableció que el cigarro era nocivo para la salud. Entre 1895 y 1921 en Estados Unidos hubo un gran número de estados que prohibieron la venta de cigarrillos, pero ya en 1927 tuvieron que cambiar la prohibición por impuestos a la venta al tabaco. Dos factores forzaron a este cambio: la fuerza de la industria tabacalera y la popularidad que logró el consumo de cigarrillos en la población. La defensa de las grandes tabacaleras, como hasta hoy, es el derecho que tiene cada ciudadano a elegir libremente.

En los años 60 se obligó a colocar en las cajetillas una leyenda que advertía sobre los riesgos a la salud. No se lograron los resultados esperados, entonces se agregó algo más específico: que puede causar la muerte por cáncer. Tampoco hubo resultados importantes. No era fácil, ya que se estaba luchando contra un uso social aceptado, una publicidad arrolladora y una adicción.

El segundo punto crucial fue cuando se estableció que las víctimas no solo eran los fumadores, sino también los que no lo hacían. Entonces solo quedó la fuerza publicitaria y la adicción, ya que el fumar se transformó en un abuso social.

El tercer punto crucial fue una consecuencia de los dos anteriores y se dio cuando los sistemas de salud públicos se vieron colapsados con la cantidad de personas afectadas por el fumado. Se indica que el tabaco es la causa de más de 25 grupos de enfermedades crónicas.

Es refrescante saber que, después de cinco años de lucha, la Asamblea Legislativa está aprobando el convenio marco de control de tabaco. Costa Rica se suma así a la red de países que están siguiendo los saludables consejos de la Organización Mundial de la Salud. Esto es fruto de una lucha persistente de la Ministra de Salud, de algunos diputados y de asociaciones de la lucha antitabaco.

Lo anterior es un paso importante, pero no el final del camino. Se calcula que la Caja de Seguro Social gasta alrededor de ¢40 mil millones al año en enfermedades provocadas por el cigarrillo. ¿Por qué razón los ciudadanos que imponemos a la Caja debemos subvencionar a la industria del tabaco? ¿Lo justo no sería que esta pagara impuestos adicionales para cubrir esos montos?