Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 30 Octubre, 2012


Reflexiones
Ciencia y tecnología


¿Qué difícil es hacer ciencia y tecnología en Costa Rica? La verdad es que la política científica y tecnológica del país ha venido de más a menos en los últimos años.
El reconocimiento a las personas que con entusiasmo se convierten en científicos en Costa Rica es prácticamente nulo. Somos un país donde el discurso a favor de la ciencia, la tecnología y la innovación, no pasa de ahí, de ser un lindo discurso.
Poco o nada cuenta el ministro o ministra de turno, siempre encontramos una excusa para postergar las reformas y las inversiones necesarias en el sector. A pesar de los discursos, la ciencia y la tecnología continúan siendo una labor de titanes, poco reconocida y esencialmente, desfinanciadas.
La necesidad de invertir al menos un 1% del PIB en ciencia, tecnología e innovación se deja de manifiesto en múltiples documentos oficiales y de organismos internacionales, tales como, el reciente informe de competitividad 2012, que enfatiza la incoherencia en el modelo de desarrollo costarricense.
Lamentablemente, las reformas al sector se quedaron una vez más archivadas en la Asamblea Legislativa. El préstamo BID II de Ciencia y Tecnología fue reducido a una ínfima parte de lo que debió ser. La verdad es que en vez de 30 debieron ser 300 millones de dólares.
Debe haber nuevos instrumentos para fortalecer la ciencia, crear competencias para impulsar la innovación en las pymes y no en las transnacionales, avanzar hacia la integración del quehacer científico y tecnológico con los problemas nacionales en diversos campos, sobre todo, en aquellas áreas de impacto como en salud, vivienda, energía y cambio climático, entre otras.
En la práctica, los pocos fondos que se asignan en el BID II, si se aprobara, son apenas para desplazar lo que ya se hace con recursos propios del Estado el día de hoy. El enfoque es de administrar más que invertir en ciencia y tecnología en cuanto a inversión.
En un esquema de gestión pública cada vez más absurdo y burocrático, centralista y lleno de trabas al quehacer científico, tecnológico y de innovación en el país, resulta cada día más difícil justificar el accionar institucional de un ministerio, que no deja de ser el benjamín del Estado costarricense.
Los resultados están a la vista, con las migajas que recibe el sector, el tema de la ciencia, la tecnología y la innovación en el país tienen un perfil muy bajo. El sector necesita más que un cambio de timón, requiere una reforma sustantiva, de capacidades para gestionar la ciencia y la tecnología; se requieren un MICIT y un CONICIT fuertes y con mayores capacidades, más recursos y mayores competencias para fortalecer el vínculo productivo y social de la ciencia, la tecnología y la innovación.

Leiner Vargas Alfaro
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