Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 12 Agosto, 2014

Dejamos pendiente por muchos años la tarea de fortalecer el sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación y ahora debemos hacerla


Reflexiones

Ciencia, tecnología e innovación

Esta semana que recién terminó se presentó por parte del equipo del Estado de la Nación, el documento del primer Estado de la Ciencia, Tecnología e Innovación.
La verdad que su lectura permite conocer, a partir de una muy desafiante base de preguntas inteligentes realizadas alrededor del tema por parte del equipo de trabajo del informe, la realidad del país en este campo. Realidad que da cuenta de un claroscuro desafiante para las próximas décadas.
Como instrumento de diseño de política y en marco de una nueva gestión pública del gobierno, a mi parecer el documento resulta un diagnóstico claro y una guía esencial para tomar decisiones.
Como país, hemos agotado la etapa de crecimiento basada en factores de la producción y debemos enfrentar la dura tarea de convertirnos en una economía basada en el aprendizaje y la innovación y cuya principal fuente de crecimiento sea el aumento de la productividad.
Menuda tarea nos queda, si empezamos con un rezago muy significativo producto de la escasa inversión pública y privada en ciencia y tecnología, que apenas si supera un medio punto porcentual del Producto Interno Bruto.
Buena parte de dicha inversión se realiza desde las universidades públicas y se encuentra apenas medianamente articulada con los sectores productivos y empresariales, pero con grandes desafíos en términos de su consolidación y especialización, de cara a generar verdaderos clusters dinámicos en áreas y segmentos de la industria nacional.
Ciertamente la producción y transmisión de conocimiento son el factor central que explica el cambio económico de nuestra época, el aprendizaje y la innovación serán la norma en un mundo donde el cambio es ahora la constante. Además de articular las redes locales con los recursos de costarricenses formados y que se encuentran fuera del país, se requiere repensar las estrategias de mediano plazo país a la luz de la especialización en sectores prioritarios que nos permitan el nacimiento de nuevas áreas industriales, base de la competitividad auténtica de los países.
Innovar o morir parece ser el lema de nuestro tiempo, pero claro, ¿qué?, ¿cómo?, ¿cuándo? y ¿para qué?, siguen siendo preguntas relevantes a la hora de enfrentar los desafíos que nos tipifica dicho informe.
Ciertamente es un diagnóstico, uno más diría algún pesimista, pero es relevante e importante en la agenda país el poner en la picota este tema, a todas luces crucial para el desarrollo humano, el fortalecimiento de la competitividad de las empresas y la mejora en la calidad de vida de nuestras familias.
Pareciera que dejamos pendiente por muchos años esta tarea de fortalecer el sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación y ahora debemos hacerla. Más vale tarde que nunca, dirían nuestros abuelos.

Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com