Alberto Cañas

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Miércoles 13 Noviembre, 2013

Dejo constancia aquí de mi inconformidad con la farsa en que el Ministerio de Cultura me hizo participar, e insisto en que nada impide, mientras haya quórum, en los jurados, que los premios nacionales se otorguen este año


Chisporroteos

Hace algunos días, fui convocado, junto con otras personas que forman parte de los jurados que otorgarán los premios nacionales de cultura este año, a una reunión en el Ministerio de Cultura para discutir la situación que se ha presentado por cuanto la Asociación de Autores, que de acuerdo con la ley contribuye a integrar algunos de los jurados, se encuentra desintegrada y no ha nombrado este año los que le corresponden.


En esa reunión, un representante de la Procuraduría General de la República sostuvo que si los jurados no están totalmente integrados no pueden funcionar. Me permití disentir y sostuve que para que un cuerpo colegiado dentro del Estado costarricense pueda funcionar lo que necesita es tener quórum. Así lo dice la ley de administración en relación con los órganos colegiados.


Pero aparentemente, y según voy viendo, lo que el Ministerio pretendía era agarrarse de algo para pedir (como si de ello dependieran los premios de este año), que la Asamblea Legislativa apruebe un proyecto mamarracho de ley de premios que hay allí pendiente, que muy poca gente conoce, y que de paso, dejaría prácticamente todo en manos del Ministro.


Para que los jurados de este año funcionen, no hace falta que se apruebe ese horrendo proyecto. Tal y como están las cosas, bastará con que en los jurados haya quórum. Estoy seguro de que todas las personas que tienen que ver con este asunto saben lo que significa la palabra quórum.


Repetidas veces he solicitado que la comisión legislativa respectiva me escuche en relación con ese malhadado proyecto, pero lamentablemente no lo he conseguido. Los diputados de mi partido (el PAC) no me han escuchado. Pero sigo sosteniendo que ese proyecto que el Ministerio quiere que se apruebe es un desastre que acabará con la seriedad de los premios nacionales pues la mayoría de las novedades que contiene, y que se refieren a asuntos que no se han concretado como el cine, se pueden promulgar por decreto ejecutivo sin tocar la ley. Y así sucesivamente.


En todo caso, dejo constancia aquí de mi inconformidad con la farsa en que el Ministerio de Cultura me hizo participar, e insisto en que nada impide, mientras haya quórum, en los jurados, que los premios nacionales se otorguen este año.