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Sábado, 17 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Chisporroteos

Alberto Cañas [email protected] | Miércoles 18 mayo, 2011



Chisporroteos


Una de las cosas más cómicas que he leído, es que uno de los minipartidos que hay en la Asamblea, al ser consultado sobre el proyecto de ley que le interesa tramitar, respondió que el benemeritazgo de don Ricardo Saprissa. Estando el país como está, hay un partido para el que lo más importante es el benemeritazgo para un jugador y estimulador del futbol, que por más simpático y decente que fuera (yo cultivé su amistad), nada, que se sepa, hizo por la Patria. Salvo que patria y fútbol sean sinónimos. Pero así estamos. Y partidos políticos que así piensan logran elegir diputados. Como decía mi bisabuela: Bendito sea Dios.
Alguien me preguntaba quiénes son los costarricenses a quienes juzgo presidenciables, y me solicitó una lista de tres por partido. Le hice una lista en la que deliberadamente no incluí nombres de mi propio partido el PAC, sino solamente de los dos tradicionales. Y mencioné estas personas, en orden alfabético y no de preferencia. En el PLN, Rodrigo Oreamuno, Francisco Antonio Pacheco y Rodolfo Silva. En el PUSC, Rodolfo Méndez, Elizabeth Odio y Germán Serrano. Como ustedes ven, la mayoría personas de edad casi avanzada. Y es que últimamente la gente joven no cuenta en los partidos tradicionales, dominados por personajes sumamente conservadores cuando no abiertamente reaccionarios.
Cada vez que un juez pone en libertad a un flagrante delincuente, se alega para explicarlo, algún artículo del Código Penal o del Código de Procedimientos Penales. ¿Qué esperan los diputados para modificar o derogar esos artículos? Me parece más urgente que andar buscando benemeritables.
El domingo pasado salí a recorrer con uno de mis hijos y su esposa, buena parte de la provincia de Cartago: Paraíso, Juan Viñas, Turrialba, La Suiza, Tuis, Atirro, Tucurrique, la planta eléctrica de Cachí. Y no logramos ver un solo campesino descalzo. Por lo menos en eso no han logrado nuestros neoliberales echar abajo una política de don Pepe. Como él lo dijo una vez ante unos periodistas nicaragüenses; con el aumento feroz de salarios en el 48, la nacionalización bancaria y la creación del ICE, logró levantar el nivel de vida del campesino a un grado que en 1948 parecía increíble, pero que allí está, a pesar de los disparates en que nos vienen embarcando los gobiernos o desgobiernos recientes.
Por cierto que durante la gira, varias veces, al acercarnos a un puente nos encontramos con un letrero que nos avisaba: “puente en mal estado”. La pregunta es si no es mejor arreglar el puente, por el que circulan autobuses, que poner el aviso. Pero estamos viviendo una república de letreros, qué se le va a hacer. Pase usted, lector, por la iglesia de la Merced, y estoy seguro de que a usted también le dará pena.

Alberto F. Cañas
[email protected]