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Lunes, 19 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Chisporroteos

Alberto Cañas [email protected] | Sábado 26 marzo, 2011



Chisporroteos


Ustedes de seguro habrán leído, como yo, la noticia de que nuestra gran soprano Iride Martínez estuvo en México cantando con José Carreras. Y se habrán sorprendido, como yo, de que después de su éxito en el Covent Garden de Londres y en San Petersburgo, a nuestras autoridades operáticas no se les haya ocurrido montar una ópera para que ella venga a lucirse, sino anunciar una tercera puesta en escena de Carmen, precisamente, entre las óperas de repertorio, la que no tiene un papel protagónico para la soprano. Con ella se reabrió el Raventós con su nuevo apodo de Melico, alrededor de 1980; luego, en 1989, se volvió a poner para lucimiento de nuestra mezzo Ilse Apéstegui. (Por cierto, esa es la única de las óperas que hemos visto que fue filmada por el canal 13 de SINARTE con el propósito, por esa única vez (iniciativa de Camilo Rodríguez, de llevarle al pueblo los espectáculos del Teatro Nacional.)
Y ahora vamos con otra Carmen. Iride cantó en San Petersburgo La Hija del Regimiento y en Londres Don Pasquale que aquí se hizo muy mal. Pero tengo entendido de que es una excelente Lucia de Lamermoor, ópera popularísima aquí que lleva décadas de no hacerse. Pero Carmen…… eso es casi un cachetazo para nuestra eximia artista.
Las publicaciones que se han hecho de comunicaciones privadas de la Embajada de los Estados Unidos al Departamento de Estado en Washington, no contienen nada sensacional. Los embajadores han sido funcionarios correctos y respetuosos, como yo creo que lo han sido casi todos los que de ese país nos han llegado. Pero no olvidemos que representaban gobiernos del Partido Republicano, partido que se ha opuesto cerradamente a que los Estados Unidos tengan seguro social, y por lo tanto no ve con simpatía que otros países lo tengamos. Tampoco pueden entender que los costarricenses hayamos preferido que el producto del negocio de seguros se quede aquí, y sirva para atender a trabajadores accidentados, y que no se exporte para que los aseguradores extranjeros lo gasten en lo que les dé la gana. En Costa Rica, creo haberlo dicho muchas veces, hemos tenido como lema implícito, “nacional aunque sea público”; los capitalistas sin tapujos y aquí nos han ido apareciendo algunos más de la cuenta tienen como lema suyo, “privado aunque sea extranjero”.
Aunque algunos ticos se empeñen en ocultarlo, la posición que llamamos socialdemócrata, y que algunos aquí han dado por liquidada, sigue vivita y coleando en los países escandinavos (Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia e Islandia), lo mismo en Israel, y aunque disminuida por el gobierno de la Thatcher en el Reino Unido. Y por más hacia la derecha que enrumbe su actual gobierno, Chile conserva mucho de la social democracia que le dieron los dos Eduardos Frei, el asesinado Salvador Allende, y la reciente presidenta Bachelet. Algo similar ocurre en Uruguay.

Alberto F. Cañas
[email protected]