Alberto Cañas

Enviar
Miércoles 24 Noviembre, 2010


Chisporroteos


Es sorprendente el silencio de las universidades públicas ante el serio problema que afrontamos con el gobierno de Ortega. Dichosamente, la rectora de la Universidad de Costa Rica ha salido, personalmente y por su cuenta, a solidarizarse con el gobierno y con el país. Muchas gracias doña Yamileth.
Me preocupa la situación porque no sé si se deberá a que la infiltración hugochavista en las universidades es mayor de lo que pensábamos, como fue mayor de lo que yo pensaba el año pasado durante la campaña electoral, esa filtración en las filas del PAC
He de ser franco. Mientras existió el partido Vanguardia Popular, dirigido por gente seria y pensadora, las inquietudes extremistas de la gente joven se polarizaban por ahí. Pero ahora la cosa anda como si se tratara de una piara de yeguas chingas entusiasmada por los disparates y desmanes demagógicos del militarote golpista que está arruinando a Venezuela, y que, en vista de que fracasó en Honduras, ahora se ha metido en Nicaragua y ha ilusionado a Ortega con la idea de que le va a construir el nunca bien ponderado pero célebre canal de Nicaragua, para conseguir el cual necesitan eliminar a Costa Rica de la orilla derecha del San Juan, a como haya lugar.
Anda el rumor de que los personeros de las universidades públicas se proponen viajar a Nicaragua a conversar con sus homólogos (los autónomos rectores de las autónomas universidades nicaragüenses). Bueno, eso será si los dejan entrar
En todo caso, las cosas en la OEA y en La Haya van bien, aunque con lentitud (“las cosas de palacio van despacio”, según el viejo aforismo español).
Todas las personas que conozco y que entienden de teatro me han dicho en privado (Andrés Sáenz lo ha hecho en público), que los Seis Personajes en busca de Autor que se están presentando en el nuevo y hermoso Teatro de la Aduana, constituyen un atentado alevoso contra una de las piezas básicas del teatro del siglo XX. Dos directores cuyos antecedentes desconozco se han puesto de acuerdo para que el público no vea la obra de Pirandello sino la de ellos. Nuevamente se pone de manifiesto la falta de criterio que en los últimos diez o veinte años ha presidido la actividad teatral que organiza el Ministerio. de Cultura y es una lástima porque la producción anterior, de El Vestidor pareció anunciar que volveríamos a los tiempos de hace un cuarto de siglo, cuando los textos eran más importantes que los aspirantes a directores. Ahora, por reproducir una frase que alguna vez escuché en Madrid, el Hamlet de Vargas es más importante que el Hamlet de Shakespeare.
Sobre todo, recordemos: La famosísima pieza de Pirandello fue montada en San José, como Dios y Pirandello mandan, hace unos quince años, por la Compañía Nacional de Teatro. Confieso que he olvidado quien la dirigió, pero fue una gran dirección De manera que, por lo menos los ticos de cierta edad podemos decir que la hemos visto. Por lo que me cuentan (porque me he prometido a mí mismo no ir al teatro en son masoquista), la generación actual no podrá decir lo mismo.

Alberto F. Cañas
[email protected]