Alberto Cañas

Enviar
Sábado 30 Octubre, 2010


Chisporroteos


Ahora resulta que los dos parques que la administración anterior ordenó construir o comenzó a construir o anunció que construiría (nunca se sabe) para complementar La Sabana al otro lado de San José, y que probablemente inauguró, ya no se harán.
Los fondos que se les destinaban habrá que dedicarlos al mantenimiento del mamotreto, obra maestra de la demagogia, que con el nombre de estadio y funciones de club, de hotel y de sede de las federaciones, construyeron los chinos en La Sabana para beneficio de ajedrecistas y esgrimistas.
Desde que eso se anunció dijimos en esta columna que San José tenía (todavía la tiene) mayor necesidad de otras cosas. Un centro de convenciones, por ejemplo. Pero, con violación flagrante de una ley de mayo de 1998 que prohíbe construir en La Sabana lugares cerrados por tapias o cercas y sitios a los que se cobre por entrar, se lanzaron a hacer el mamotreto, porque los demagogos saben muy bien que nada hay más susceptible a la demagogia ni más útil para los demagogos, que el deporte organizado (no el que practican los chiquillos en las esquinas, las plazas y los lotes vacíos).
Ahora nos vamos a quedar sin los parques de que tanto alarde hicieron. Habría sido mejor que los chinos construyeran los parques, pero eso no se habría prestado para la barata demagogia deportiva que tantos aprendieron de Hitler.
Piscinas, canchas, lugares donde la población pueda hacer deporte, es lo que hace falta. No un estadio, donde la población no puede hacer otra cosa que sentarse. Pero la demagogia es la demagogia y la Sala Cuarta, en la más estúpida de sus sentencias (la que mencioné antes), dispuso que construir en La Sabana un edificio cerrado y por entrar al cual se cobre, no viola la ley porque lo que la administración Arias se proponía era “sustituir”, el que había, y según la Sala lo que está prohibido son los edificios nuevos, no la sustitución de los existentes. Otra razón para que la Asamblea le entre a fondo a la ley que creó la Sala Cuarta.

Alberto F. Cañas
[email protected]