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CHISPORROTEOS

Alberto Cañas [email protected] | Miércoles 01 septiembre, 2010



Chisporroteos


El expresidente Rodríguez ha tenido a bien comentar mi columna del 4 de agosto, en la cual atribuí el herrumbramiento y casi desaparición del Ministerio de Obras Públicas, a “una malhadada ley que propició la Administración Rodríguez”.
Sostiene don Miguel Angel, que yo atribuí la culpa a su administración por haber “impulsado la concesión de obra pública, la cual nada tiene que ver con mantenimiento vial”. Pero luego se contradice cuando afirma que “don Alberto confunde lamentablemente la ley de concesión para construir obras nuevas, con la creación de CONAVI y el establecimiento de un sistema de licitación para mantenimiento vial”. Y termina diciendo que ambos instru-mentos fueron puestos en ejecución durante su administración.
Una cosa, o la otra, o las dos. El hecho es que el Ministerio se paralizó. Y la culpa no fue de “una malhadada ley”, sino, al parecer, de dos: una de construcciones y otra de mantenimiento, puestas ambas en ejecución durante el gobierno del señor Rodríguez. Si una o ambas, no son leyes sino decretos (don Miguel Angel cita “el establecimiento de un sistema de licitaciones para el mantenimiento vial” pero no sé, ni me importa cual es la figura jurídica. Ley, decreto, acuerdo o resolución. Lo digo así para que don Miguel Angel no salga a desmentirme.
Lo que dije sigue en pie: el ministerio se herrumbró. Dice don Miguel Angel que cuando la crisis de los años 80, los buenos y experimentados profesionales abandonaron el MOPT. (No sé por qué el gobierno no los sustituyó con ingenieros buenos y jóvenes, que el país los produce. En todo caso la crisis del 29 fue más seria y muchísimo más larga que la del 80 y don Cleto y don Ricardo la atacaron incrementando la labor del Ministerio de Fomento construyendo, más carreteras, más edificios, dando trabajo a los desocupados, y así (de una manera keynesiana, adjetivo que está lejos de ser una mala palabra) lograron que Costa Rica fuera el país que menos sufrió en Centroamérica por la desocupación que la crisis trajo. Es probable, admito, que nuestros técnicos económicos neoliberales de ahora encuentren una diferencia enorme entre el 29 y el 80.
En el período de que veníamos hablando, se tuvo el acierto y la responsabilidad, me doy por enterado, de crear un fondo de mantenimiento de la red vial nacional que (palabras de don Miguel Angel Rodríguez) alcanza para mantener esa red y además construir o mejorar algunos proyectos. Y según deduzco de la publicación que comento ”si hay fallas sin atender es responsabilidad de la administración”. Pero no por no hacer las cosas, sino por atraso injustificado en la adjudicación de contratos. Yo prefiero que las cosas se hagan aunque no se tramiten contratos.
Mis prejuicios, (bueno, lo admito, son prejuicios), me hacen recordar que el Ministerio de Fomento, como se llamaba entonces, construyó el Ferrocarril al Pacífico sin dar en concesión nada… ¿Teníamos más o mejores ingenieros? ¿Mejores presidentes de la República? ¿Mejores ministros?
¿Prejuicios? Es posible. Pero encierran ideas mejores y bien probadas sobre la manera de gobernar, que las que venimos soportando.

Alberto F. Cañas
[email protected]


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