Alberto Cañas

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Miércoles 28 Julio, 2010


CHISPORROTEOS


Me he enterado, con inmensa satisfacción que compartirán conmigo todos los costarricenses excepto dos cuyos nombres me reservo, de la decisión que en reunión reciente tomaron el Presidente de la Asamblea Legislativa y los Jefes de las distintas fracciones que la integran, de que con la firma de esos jefes se presente un proyecto para declarar el próximo 30 de septiembre, exactamente ciento cincuenta años después de su fusilamiento, Héroe Nacional a Juan Rafael Mora.
Si la iniciativa nació en el Presidente de la Asamblea don Luis Gerardo Villanueva, reciba un abrazo de felicitación de éste ex- compañero legislativo suyo. Y si nació de los Jefes de Fracción recíbanlo ellos, que ya es hora de que los patriotas del 56 vuelvan a recibir la aclamación que merecen, sobre todo después de que el día que se cumplieron ciento cincuenta años de la rendición de William Walker, el gobierno de Costa Rica ignoró la fecha, no se le fueran a resentir en Wall Street.
Los pueblos se alimentan y se fortalecen con sus héroes. Ninguna sociedad que se respete a sí misma carece de los suyos. Y a sabiendas de que han sido seres humanos, se olvidan de los aspectos negativos, vicios, malas costumbres o defectos propios de todo ser humano, para convertirlos en paradigmas de una sociedad, de un país, de una cultura o de una época,
Mucho se habla y poco se sabe (porque el asunto no llegó a tener expediente judicial), sobre las diferencias que por cuestiones de dinero tuvo el héroe Mora con el viudo de una hermana suya y luego su sucesor, José María Montealegre, por razones de herencia. Tampoco se sabe mucho sobre sus diferencias con el tercer gran cafetalero de entonces Vicente Aguilar. Sí se sabe que ambos, Aguilar y Montealegre, estuvieron detrás del cuartelazo que derrocó al héroe. Punto final.
El notable libro de Armando Vargas Araya (que ya va para su tercera edición, aumentada según entiendo), nos informó a los costarricenses de cómo vieron fuera de Costa Rica a don Juanito Mora como un héroe continental que detuvo el “destino manifiesto” que se empeñaba en convertir el mar Caribe en un lago interno de los Estados Unidos.
Pero no se trata aquí de ensalzar la figura de Mora sino de celebrar el acuerdo que tomaron las fracciones legislativas, y felicitarse este columnista de que la fracción del partido en que milita se haya hecho presente como no se podía menos de esperar.

Alberto F. Cañas
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