Alberto Cañas

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Sábado 15 Mayo, 2010


CHISPORROTEOS

Escribo estas líneas el jueves 13, sin saber si cuando vean la luz pública, habrá una mayoría de diputados logrado cometer la indecencia de aumentarse su propio salario.
Cuando pretendieron ser diputados, debieron hacerlo habiendo indagado de previo cuál sería el salario que habrían de devengar, y si no les servía, rechazar la curul, como ocurre entre gente normal y de sentido común y corriente, de esa que acepta un cargo público para servir y no para servirse.
Los salarios no muy altos sirven para que los ávidos no persigan los cargos y los dejen en manos de quienes aspiran a servir.
Eso de que la Contralora General de la República es subalterna de ellos y gana más que ellos, no pasa de ser una falacia. Los embajadores reciben un salario mayor que el del Ministro de Relaciones Exteriores, y ni al que asó la manteca se le ha ocurrido que eso sea una anomalía. La Contraloría es una posición de dedicación exclusiva, y la diputación no. Para ejercerla se necesita llenar ciertos requisitos, y para ser diputado no se requiere ninguno.
Recuerdo el escandalito que hicieron algunos hace unos sesenta años, cuando al gerente del recién creado Banco Central le fijaron un salario más alto que el que devengaban los ministros y acaso también el Presidente de la República. Don Otilio Ulate salió a defender la medida, alegando que para ejercer esa gerencia se necesitan requisitos, antecedentes y especializaciones que no se exigen para las posiciones estrictamente políticas.
Como dijo en estos días el ministro don Marcos Vargas, que aumenten el salario de los diputados, pero para el año 2014. Tontos que han sido: ¿por qué no gestionaron con los diputados de la anterior Asamblea que les dejaran arregladito el sueldo?… Bueno, a lo mejor les habrían contestado que no, agregando: “No sabemos qué necesidades tienen ustedes de que nosotros carecemos y hemos vivido con el salario que recibimos, y no vemos razón para que ustedes ganen más que nosotros, salvo que sean más inteligentes, mejor preparados, más cultos, verdaderamente especializados en materia legislativa, más honorables, más instruidos o más pobres que nosotros”.
En todo caso, hay cosas feas en este país que no tienen límites. Y mal, muy mal empieza una Asamblea Legislativa cuando antes de legislar está buscando que sus miembros ganen más. Me felicito de corazón de que los diputados de mi partido, el PAC, se hayan abstenido de participar en esa inmoralidad y anunciaran que no aceptarán el aumento. Una razón más para seguir creyendo que el PAC es la mejor y más decente opción para la República.
Mientras tanto, y por dicha, nos vamos sintiendo reconfortados con la conducta de la señora Presidenta de la República. He aquí una dignataria que parece estar entendiendo su función y el papel que le está tocando desempeñar en el desarrollo y rescate de nuestro maltratado y mal tratado país.

Alberto F. Cañas