Alberto Cañas

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Miércoles 5 Mayo, 2010

CHISPORROTEOS

Me cuentan que entre vecinos de Zarcero ha surgido un movimiento para pedir que a su cantón le quiten el nombre de Alfaro Ruiz. Esto me parece una infamia.
Don Juan Alfaro Ruiz fue uno de los héroes auténticos de nuestra (sí, nuestra, de nadie más) guerra contra los filibusteros de Walker, a quienes les derrotó su intento de entrar a Costa Rica por el río San Juan.
Es cierto que no nació en él ni fue vecino del cantón que lleva su nombre. Tampoco don Juan Rafael Mora nació ni vivió en ninguno de los cantones (Mora y Moravia) que ostentan su nombre. Tampoco don Jesús Jiménez nació ni vivió en Juan Viñas, ni el general José María Cañas en Cañas, ni el doctor Carlos Luis Valverde en Sarchí. No se trata de exaltar a los vecinos sino a los costarricenses trascendentales. La ciudad de Zarcero se llama bien, Zarcero; es un bello nombre. El de un cantón (cuando es diferente del de su cabecera), no es de uso común y rara vez aparece en la conversación cotidiana. La excepción bien puede ser el cantón de Aguirre, que fue llamado así en memoria de un héroe de la guerra del 48 que de allí venía.
Como en las escuelas y colegios públicos de Costa Rica no se enseña Historia Patria, no me extraña que a los estudiantes del cantón de Alfaro Ruiz no les enseñan —como debería ser obligatorio— quien fue el héroe costarricense cuyo nombre ostentan. Ojalá todos los cantones de Costa Rica que ostentan el mismo nombre que sus cabeceras, llevaran el nombre de algún héroe nacional, de algún patricio, de algún notable personaje histórico. Sería una manera de que algunos se acordaran de los personajes trascendentales de quienes no se habla, rotundamente no se habla, en lo que llaman las lecciones de historia de nuestros centros oficiales.
El colega de La Machaca (cuya salud celebro) se pregunta por qué a los chinos se les pidió que nos construyeran un estadio y no un hospital (que tantos nos hacen falta). La respuesta es muy simple. Los hospitales casi siempre se bautizan con nombres de médicos.
Y ya que colocaron una placa en la propiedad privada donde algún día se espera construir una Casa Presidencial, sugiero que antes del sábado coloquen otra en algún lote donde se afirme que algún día se espera construir otro Teatro Nacional. Al fin y al cabo las placas son baratas y no contribuyen al déficit fiscal.

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