Alberto Cañas

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Sábado 1 Mayo, 2010

CHISPORROTEOS

El ex-presidente Rodríguez ha tenido a bien referirse a un comentario que hice en esta columna y en el programa radial Así es la Cosa, en el sentido de que las candidaturas a altos cargos internacionales, por lo menos en la época en que yo hice armas de diplomático, lo son de los gobiernos, promovidas por ellos, y no personales de los interesados, pues el interesado que no tenga un gobierno detrás que lo postule, va perdido. Y afirma que ahora las candidaturas sí son personales, y que el interesado las promueve e incluso se ve obligado a financiarlas.
Aunque no recuerdo haber visto por aquí, valga el ejemplo, al señor Insulza que jefea hoy la OEA, promoviendo su candidatura, bien puede deberse a que no me intereso mucho por esas cosas. Y debo dar por bueno lo que afirma don Miguel Angel, y en todo caso esperar lo que los tribunales decidan sobre ese particular, aunque me parece que lo que ante ellos se discute no es la finalidad de ciertos fondos sino su origen.
El chiste más sangriento que he oído últimamente, se basa en una broma que di en esta columna. Como abuelo, ya que no padre de ese chiste, lo transcribo aquí: A pesar de que en el cielo tienen miedo de que llegue don Oscar Arias y le prolongarán la vida hasta donde alcance, llegará un momento en que fallezca don Oscar, llegue al cielo, y al entrar no más se saque un papelito de la bolsa del saco y le diga al Padre Eterno: “¿No cree usted, don Dios, que ya va llegando el momento de actualizar los diez mandamientos que ya están anticuadillos…?”.
Y es que todos nos hemos dado cuenta de que el concepto del pecado está pasado de moda. Cosas que fueron pecado, como la usura, son ahora virtudes. Llamar capitales a los pecados gordos, va contra la libre empresa y el capitalismo; lo correcto sería llamarlos pecados socialdemócratas. Los templos están llenos de mercaderes. Y francamente eso de que “no hurtar” figure entre los mandamientos fundamentales, pone a sectores muy importantes y respetables de la sociedad en peligro de terminar en una paila, lo que no es justo ni necesario. De manera que a lo mejor lo que el chiste le atribuye a don Oscar va a ser muy bien recibido por las altas autoridades de lo alto.
Nada más chocante que las fotografías que se publicaron de una reciente recepción en la embajada de Israel, en la que aparecen algunos invitados en mangas de camisa. ¿Pero es que ya no hay quien le enseñe al prójimo buenas maneras? A uno le decían que a las casas ajenas no se llega descharchado, que una muestra de buena educación es presentarse correctamente vestido, que cuando a uno lo invitan a una fiesta o ceremonia, no debe presentarse en ella con la misma indumentaria que en un juego de futbol.
El Embajador de Israel es un millón de veces más educado que sus invitados, porque, de no serlo, habría dado instrucciones de que a su recepción no se dejara entrar a la gente en mangas de camisa… a veces esto no es falta de Carreño, sino falta de cerebro.
Es motivo de satisfacción para mí y estoy seguro de que el saberlo lo será para todos los periodistas que nuestro colega Guillermo Villegas se haya restablecido de la grave enfermedad que lo atacó hace algunas semanas y, por supuesto, espero que pronto se reincorpore al programa radial Así es la Cosa, al que tanto humor y tanta sabiduría alajuelense aporta, y tantos oyentes atrae.

Alberto F. Cañas
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