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Lunes, 19 de noviembre de 2018



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CHISPORROTEOS

Alberto Cañas [email protected] | Miércoles 31 marzo, 2010



CHISPORROTEOS


Debo confesar que las primeras actuaciones y declaraciones de la señora Presidenta electa me pusieron optimista. A lo mejor había decidido ser un instrumento de cambio positivo, de renovación. Soñé que tal vez acabaría con la contemplación en el espejo que ha caracterizado a la administración actual e integraría un gabinete de gente joven, de universitarios y, optimista que soy, tal vez de gente no conectada con la walkerización mezclada con salvadoreñización (unas 40 y no las 14 familias que oprimieron a nuestros hermanos), que nos viene acosando y destruyendo poquito a poco desde hace casi treinta años. Gente joven, gente nueva, gente universitaria, gente definitivamente no neoliberal ni creyente en Wall Street.

Pero lamentablemente, poquísimo de eso ha ocurrido. Un acierto el nombramiento de Ministro de Seguridad. Elemento nuevo: un artista en Cultura. Pero lo demás es el mismo naipe de barbería con que nos vienen azotando, incluyendo en el gabinete hasta a los negociadores del TLC de tan triste memoria, que no han negado que ofrecieron donde no les estaban pidiendo. Y además esos traslados: gente que los grupos gobernantes suponen que lo mismo sirve para educar que para administrar la seguridad social, los teléfonos y la electricidad, y que acaso algún día aspirará a dirigir la orquesta sinfónica.

En dos platos (como ocurrió con el Ministerio de Relaciones Exteriores), buscar el puesto para la persona y no la persona para el puesto. Todo, menos regresar a la actividad privada. Incluso se rumora, aunque no me decido a creerlo, que hay congoja porque no se ha logrado ubicar a alguien a quien espera un expediente judicial en cuanto pierda la inmunidad.

Como dije la semana pasada, el resultado final de la elección de febrero fue un triunfo personal de doña Laura y una censura nacional al partido que la postuló, que sólo dominará once municipalidades, y tendrá el menor número de diputados que haya obtenido desde su fundación en 1951. Si eso no es una censura tácita, que baje Dios y lo diga…. Y que se lo diga a la Presidenta electa, que parece dispuesta a seguir adelante con los faroles que medio alumbran apenas esa calle desierta en que venimos viviendo desde 1986.

Es curioso, pero el período 1948-1970, quizás el más brillante y de más perfección para nuestra democracia, se caracterizó porque todas las elecciones que hubo en esos 22 años las ganó la oposición, y cada cuatro hubo cambio de partido y naturalmente de equipo en el Gobierno. La permanencia de un partido, grupo, familia o personaje en la dirección del país, se la dejábamos a los pobres nicaragüenses somociados.

Lamento que doña Laura Chinchilla no esté actuando (salvo cuando conversó con cada uno de los líderes de la oposición), de acuerdo con las enseñanzas de nuestra historia más o menos reciente. El resultado electoral la autorizaba a efectuar un cambio. Lamentablemente, se lo ha dejado al gobierno de 2014

Alberto F. Cañas
[email protected]