Alberto Cañas

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Miércoles 24 Marzo, 2010


CHISPORROTEOS


El resultado de las elecciones municipales, según ha sido publicado finalmente en estos días: Liberación solamente las ganó en once cantones, confirma lo que inicialmente dije sobre la elección del 7 de febrero como una victoria personal de doña Laura Chinchilla.

(Interrumpo para decir que las once que ganó fueron once municipalidades y no municipios como insiste en decirlo la prensa. Municipio, según el diccionario, es el conjunto de habitantes del territorio regido por una municipalidad. Y tradicionalmente en Costa Rica, aunque ningún diccionario de costarriqueñismos lo consigne, hemos llamado municipio al territorio mismo que la municipalidad administra. Y si nuestros periodistas no quieren emplear con demasiada frecuencia la palabra municipalidad, digan ayuntamiento que es un sinónimo).

El hecho de que Liberación haya elegido menos diputados que nunca y que solo en once ayuntamientos va a tener mayoría, mientras la votación de doña Laura excedió en mucho (no tengo el dato exacto a mano pero creo que llegó al 47% ) las cifras municipal y legislativa, confirma lo que inicialmente pensé: que todo fue un triunfo personal de doña Laura, llano, sin recovecos ni aristas.

Y lo que le conviene a doña Laura es darse plena cuenta de ello para actuar en consecuencia, y no seguir empeñada como parece estarlo, en que su gobierno sea un continuación o una prolongación del de Arias, con igual equipo humano, quiero decir con el mismo naipe de barbería, usado, gastado y sin ases. Gente nueva, gente joven universitaria de calidad era lo que cabía esperar. No gobierno de coalición que este país todavía no está preparado para semejante cosa aunque debería irse preparando. Pero un equipo joven, nuevo y por supuesto de ninguna manera neo-liberal ni wallstreetista como el que va para afuera.

Por cierto que, entre las cosas que este anciano columnista esperaba (no en el sentido de aguardar sino en el de tener esperanza), era que Francisco de Paula Gutiérrez permaneciera en el Banco Central. He aquí un funcionario que no se ha dejado encandilar por doctrinas avejentadas y fracasadas, y ha persistido en una política que protege a la población aunque no favorezca a los exportadores. Aprovecho esta oportunidad para darle —en nombre de un número incontable de costarricenses— las gracias por su afortunada y pro-democrática gestión.

Y haga números la Presidenta electa, y medite si el resultado de la elección presidencial, legislativa y municipal es una autorización para que siga adelante con los faroles… esos faroles cuya manera de alumbrar no parece que hayan tenido el apoyo electoral que obtuvo ella.

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