Alberto Cañas

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Sábado 19 Diciembre, 2009


CHISPORROTEOS


La elección de la diputada gobiernista Ofelia Taitelbaum como Defensora de los Habitantes es la más denigrante, estúpida, corrupta e inmoral farsa que este país ha presenciado en no sé cuántas décadas.

Como había trabajado algunas vez “con él” (no se especificó si “para él”) don Oscar Arias dispuso que la señora Taitelbaum debía ser la defensora de los habitantes, nombramiento que corresponde hacer a la Asamblea Legislativa y en el que el Presidente de la República, siquiera sea por vergüenza, no debe intervenir.

Los obedientes diputados de Liberación bajaron el testuz e inmediatamente después montaron la farsa de abrir la plaza a concurso, entrevistar a los aspirantes, pedirles declaraciones, decidir que más importante que haber enseñado en una universidad es haber estudiado en ella y todo cuanto Dios creó, para dar la sensación (engañando al pueblo como si se tratara de bonos de vivienda) de que estaban llevando a cabo un procedimiento legal, imparcial y serio. Pero ya todo lo tenían decidido y lo que les faltaba era recoger los votos que necesitaban para la mayoría, en ese campo arado donde tantos diputados diz que “independientes” le han dado al hoy anti-figuerista PLN, los votos que ha requerido para ciertos empeños que mejor no nombrarlos. Incluso, innecesariamente pero solo para restregar, a uno de los dos candidatos mejor capacitados para desempeñar la defensoría alguno le puso una calificación de cero… no se sabe para qué (por joder, por joder, por joder), si hasta con una calificación de cien estaba perdido, y todo lo que el país presenció fue una indecente e insultante farsa.

En dos platos: para nombrar un funcionario cuya misión básica es vigilar las relaciones del Poder Ejecutivo con los habitantes en cuanto a derechos humanos y similares, nombraron a un señora escogida por la Casa Presidencial, que alguna vez “trabajó conmigo”.

¿Y la independencia de poderes? Ya deberíamos estar acostumbrados a que esa materia tan delicada está llena de complicaciones, ángulos y aristas.

En la primera elección de defensor de los habitantes, (1993), se aplicó un sistema decente y claro, que funcionó porque el bi-partidismo PLN-PUSC no había degenerado en PLUSC: Un partido (el PUSC) propuso una terna, y el otro escogió dentro de ella. Así, Liberación nombró a Rodrigo Alberto Carazo, propuesto por el PUSC, y los resultados de su gestión fueron esplendorosos.

La segunda elección no fue tan clara. Se entendía que el segundo defensor habría de pertenecer a Liberación, y la fracción del PUSC le avisó a la del PLN que había escogido una candidata liberacionista y no estaban dispuestos a votar por otra persona. Una buena candidata, aunque desgraciadamente era diputada y a muchos diputados de entonces eso no nos gustó para nada, pero como ocurrió muchas veces en el cuatrienio 1994-1998, la intransigente fracción del PUSC dijo “esto o nada”. Bajamos la cabeza, y desde entonces la cosa anda mal.

Me complace subrayar aquí que la fracción del PAC ha presentado un proyecto según el cual los nombramientos que debe hacer la Asamblea: magistrados, magistrados suplentes, contralor, subcontralor, defensor y defensor suplente de los habitantes, quedará prohibido que recaigan en diputados. Así debe ser y así habría de ser sin necesidad de texto legal que lo diga, si los diputados tuvieran conciencia de sus obligaciones éticas y de las limitaciones que la moral impone.

Buena suerte doña Ofelia, y ojalá que su ejemplo no cunda.

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