Alberto Cañas

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Miércoles 11 Noviembre, 2009


CHISPORROTEOS


Hace meses está vacante un asiento en la Sala Constitucional, y hace meses se debió elegir un nuevo Defensor de los Habitantes. Ninguna de las dos cosas se produce y ciertos periodistas se han dedicado, felices de la vida, a echarles la culpa del asunto a los diputados de oposición ¡Bendito sea Dios!

¿Qué es lo que sucede? Pues que tanto para uno como para el otro cargo, los hermanos Arias tienen sendos candidatos. Y los diputados de oposición (o sea los del PAC), no creen que las vacantes deban seguirse llenando de acuerdo con lo que se les ocurre a los hermanos Arias, que han infiltrado casi todo el Estado costarricense con sus agnados, cognados y adictos.

Para esos periodistas de que hablo, que la oposición se oponga a lo que cree malo, y se empeñe en que no se cumpla, es casi delictuoso.

Ahora bien, cuando un gobierno no tiene mayoría en el Poder Legislativo, ¿qué hace en los países civilizados? O intenta un gabinete de coalición, o busca la manera de obtener los votos de la oposición para sus tesis. Y si no los consigue, modifica las tesis para seguir procurándolo. Eso, en los gobiernos auténticamente demócratas (no en las tiranías dentro de la democracia que hasta el 2006 no se conocían).

El PAC ha presentado un proyecto de ley para que se prohíba que los diputados pasen a ocupar cargos de nombramiento de la Asamblea Legislativa, lo que parece bueno. Aplaudible y moral. Por lo tanto, se niegan a nombrar Defensora de los Habitantes a una diputada gobiernista. A ciertos periodistas lo que les preocupa es que no se nombre Defensor, pero no preguntan por qué el gobierno no cambia de candidato y propone uno que no sea diputado, (como suele ocurrir en los países civilizados, y democráticos), o no recomienda a los diputados de gobierno que se reúnan con los diputados de oposición a buscar un candidato que satisfaga a los dos grupos. Así suele ocurrir en los países civilizados y democráticos. Yo he sabido todo el tiempo que para el gobierno que nos gobierna negociar es una mala palabra. Y ya se ve que para ciertos periodistas también.

En cuanto a la Sala, declaro no conocer a la candidata del gobierno. Pero sí al de los diputados de oposición: un notable abogado, serio, de prestigio, y sin conexiones políticas que se conozcan. ¿Por qué el gobierno no lo acepta? ¿Ha dado alguna razón? ¿Será que tiene en mente alguna reformita a la Constitución de las que se aprueban con cuatro votos y que no ha salido a relucir?

La oposición no está obstaculizando. Porque podría así mismo decirse con buenos argumentos que es la diputación liberacionista la que lo está haciendo. Con solo que los diputados del PLN muestren unos milímetros de independencia y negocien dentro de la Asamblea candidatos para la Defensoría y para la Sala Cuarta, todo quedará arreglado en cinco minutos. Y que ciertos periodistas dejen de mortificar.

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