Alberto Cañas

Enviar
Miércoles 23 Septiembre, 2009


CHISPORROTEOS


El sábado pasado conversé con ustedes sobre el populismo que se apoderó de la política costarricense y que incluso ha pasado a ser parte de nuestra legislación electoral, con lo cual lo que hemos logrado es que esa masa un poco informe que llamamos “gradería de sol”, se escoja a sí misma para ocupar los altos cargos legislativos y municipales de elección popular.

Omití agregar que en el Partido Acción Ciudadana algo hemos hecho para contrarrestar esa correntada que amenaza acabar con la sabiduría y la cordura de nuestras instituciones, y es una disposición estatutaria que prohíbe que los miembros de la Asamblea Nacional del Partido puedan aspirar a candidaturas. Esto —no omito consignarlo— ha traído problemas, discusiones, resentimientos y otras cosas parecidas, pero creo que hemos logrado que quienes tienen el poder de escoger candidatos, no puedan aspirar a serlo.

Razones de salud me impidieron concurrir a la Asamblea en que el domingo anterior escogió el PAC sus papeletas de diputados pero estoy seguro de que lo que algunos llaman la “rigidez” de los fundadores del partido se impuso una vez más.

Ya que de eso hablo, quiero referirme a algo que me atañe, aunque en verdad no me atañe, dada su falsedad. La crónica de La Nación sobre las papeletas de diputados del PAC, afirma que la señora Katia Martin Cañas, que figura en la lista de San José, es sobrina mía. Me dirigí a la periodista autora de la crónica para solicitarle aclare que eso no es cierto. No tengo sobrinos pues mi única hermana falleció soltera. Katia Martin es nieta de un primo hermano mío, Ricardo Cañas Sandoval, de mi misma edad, a quien quise mucho, y que falleció hace pocos años. A Katia la conocí en la Ulatina, en cuya Escuela de Periodismo ella, como yo, enseña. Y me impresionaron desde el primer momento no sólo su talento sino su capacidad racional para enfocar los problemas con el realismo y la objetividad de una persona cultivada. Se ha desempeñado como asesora de la fracción legislativa del PAC y allí se ha lucido. Aspiró con méritos y justicia a una candidatura. Desgraciadamente, la redactora de La Nación no publicó mi aclaración, con lo cual quedó en el aire el cargo implícito de nepotismo que la información contenía. Ya he dicho que ni siquiera asistí a la Asamblea del Partido, que debí presidir, por razones de salud bastante serias.

Pariente mía en quinto grado, me siento muy contento de que figure en la papeleta de diputados del PAC. Y no sé, si es que interesa, cuándo podré volver a activarme dentro del partido, donde por el momento lo único que hago es firmar aquellos documentos que requieren mi firma.

[email protected]