Alberto Cañas

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Miércoles 23 Enero, 2008

CHISPORROTEOS

Alberto F. Cañas

Pese a la insistencia de algunos, y de la no escondida finalidad político-electoral que llevan, estoy convencido de que Costa Rica está logrando salir del horrendo período monomaníaco y obsesivo en que la han o la hemos tenido. Tal vez sea que me ilusiono y que estoy siendo víctima de un espejismo, de lo que los británicos llamaban wishful thinking, pero cada día me convenzo de que hay más costarricenses que se han dado cuenta de que el TLC es un problema para el próximo gobierno y no para éste, y que ya debemos dejar en paz al gobierno y el gobierno dejarnos en paz a nosotros con esa majadería.
El domingo 7 y el sí señor ya pasaron; ahora se están tramitando las leyes llamadas complementarias, no to whistle and box como algunos querrían, (perdonen las frases en inglés pero es que últimamente he estado leyendo muchos anuncios comerciales) y no tal y como se las redactó la firma Arias Hermanos, sino previo el estudio y el mínimo debate que cierta mayoría parlamentaria (que ya no se comporta como gradería de sol sino como “de a parado”) se ha empeñado en imponer para que esas leyes salgan de la Asamblea con la misma redacción y el mismo contenido con que salieron de Zapote.

No creo que ninguna de ellas sea finalmente rechazada (para eso tienen mayoría), pero terminarán por salir con algunas enmiendas, cuyo contenido nadie ha tachado de negativo) propuestas por la oposición. Ya que en Costa Rica, aunque algunos círculos lo olvidan, hay una cosa que se llama oposición y un partido de oposición que obtuvo casi el 50% de los votos en 2006.

En estos momentos, la gente le está dedicando más pensamiento a la seguridad personal que a las benditas (o malditas) complementarias. Aunque, por supuesto no faltará algún prójimo a quien la seguridad personal que le preocupa es la de los turistas y no la de sus vecinos. Pero para todos da Dios.

Y junto al tema de la seguridad personal van surgiendo otros. La necesidad de que efectivamente volvamos a tener Ministerio de Obras Públicas con capacidad para construir y reparar como antaño reparaba y construía. La obligación gubernamental de proteger a las cooperativas y, concretamente, a la que quieren confinar a Liberia con sus 950 empleados y familias (otro gallo le estaría cantando si fuese empresa de lucro).
La necesidad, archivada durante varias administraciones, de modernizar la Administración Pública. Cosas, en fin, que nos atañen a todos, y que nos están atañendo a todos, haya tratados o no los haya. Ciertos problemas de educación (tal vez no por cierto los de más fondo) se están discutiendo y es de esperar que atacando.

En fin, que estamos, por fin, hablando de otra cosa. Bueno, hasta de politizar la Fiscalía General para que no sea tan malcriada de actuar contra los dirigentes políticos importantes y de investigarles sus negocios.

Se va, pues, aclarando la atmósfera. Nuevamente hay discusión sobre problemas de fondo, como no se discutió el TLC mientras se lo tramitaba o negociaba en medio del silencio, el misterio y la oscuridad. Comienza a salir el sol y siento la esperanza de que los temas trascendentales vuelvan a tratarse (como antes de 1998) a la luz del día.

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