Alberto Cañas

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Sábado 15 Septiembre, 2007

CHISPORROTEOS

Alberto F. Cañas

No hay duda de que la Costa Rica del siglo XXI ya ha producido un documento verdaderamente histórico que las generaciones futuras conocerán y estudiarán, probablemente como típico de lo que nuestro país fue durante la década que vivimos, de la opinión que los mandamases de nuestros días tenían de los elementos menos educados de la población, y de la manera como el establishment actual entiende la propaganda política y la manera de atraer votos. Ustedes saben a cuál papel me refiero.
Intentaron algunos sostener que se trataba de un documento privado, como si la comunicación que dos miembros de los supremos poderes envían a otros dos altos funcionarios, sobre un tema de interés público (no sobre la salud de su suegra), pudiera serlo. A la historia no le importará demasiado por qué medios el documento le llegó a tanta gente y a la prensa, y probablemente algún día, dentro de muchos años, se sabrá la identidad del Deep Throat que le hizo un bien a la Patria al hacer públicas las cosas que se cocinaban y tramaban en las altas esferas contra la democracia y la decencia política.
Lo que tal vez no se ha dicho (estuve fuera del país cuando comenzó el escándalo y no he leído todo lo que se ha publicado), es que, cualquiera haya sido ahora la reacción de los destinatarios, la verdad es que las recomendaciones poco decentes que contenía el dichoso papelito, fueron puestas en práctica religiosa y literalmente por la propaganda del sí. Desde la idea de mezclar en la discusión a ciertos gobernantes latinoamericanos a quienes todos los costarricenses demócratas repudiamos, hasta el reclutamiento con chantaje de los alcaldes, para obligarlos a propagandizar el sí. Es indudable que, mientras el memorandum no se hizo público, fue muy, pero muy celebrado por sus destinatarios.
Lo que no me explico es por qué le están dando tanta importancia a mezclar a Fidel Castro en este asunto del TLC, pues mezclarlo es más bien contraproducente para los del sí, por una razón clara y sencillísima: Fidel Castro es un enemigo acérrimo de los Estados Unidos, que le tienen declarada hace casi cincuenta años una guerra fría. Por lo tanto, a Fidel Castro le agrada todo lo que perjudique a los Estados Unidos, y le repugna todo lo que les convenga y favorezca. De manera que si se ha pronunciado, o hecho que sus secuaces se pronuncien, contra el TLC, es evidente que lo hace porque considera que el TLC es conveniente para los Estados Unidos. Regla indeclinable de la guerra es combatir todo lo que favorezca a nuestro enemigo.

La Machaca ha salido a sostener que si de los Estados Unidos nos van a llegar alimentos subvencionados que se venderán aquí más baratos, eso será muy bueno.
Cree La Machaca que la vida es cuestión de precios nada más. Y la verdad es que poco gana un país cuando sus precios son bajos pero no hay mucha gente que pueda pagarlos (lo que sucedía aquí en los años negros de la depresión 1932/34). Podrán bajar los precios, pero no para los agricultores que se arruinaron por la subvención que a nosotros nos está prohibida. La bonanza no se mide por los precios, sino por la capacidad de la población para pagarlos. Todo el mundo sabe que en los países atrasados la vida es mucho más barata que en los países desarrollados. De allí que los pudientes de los países desarrollados se complazcan en vacacionar y divertirse en los países atrasados, donde todo es más barato que en casa. (Economía Elemental, Tesis 1).

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