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Lunes, 19 de agosto de 2019



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CHISPORROTEOS

Alberto Cañas [email protected] | Sábado 27 junio, 2009



CHISPORROTEOS


Alberto F. Cañas

Yo creo que entre la gente que en las décadas de oro llevaron los gobiernos de la Junta Fundadora, don Otilio Ulate, don José Figueres, don Mario Echandi, don Chico Orlich y don José Joaquín Trejos a los ministerios y a la dirección y regencia de las instituciones todavía entonces autónomas, no figuraba nadie capaz de manejar en estado de embriaguez ni de intentar sobornar a un policía.

La sustitución de personas como Jorge Manuel Dengo, Carlos Ulate, Elías Quirós, Rodrigo Fournier, Laureano Echandi, Guido Miranda, Rodrigo Carazo, Angel Coronas, Rafael Alberto Zúñiga, Fritz Leer, Ricardo Castro Cañas, Eugenio Rodríguez y la lista podría prolongarse casi ad infinitum, es lo yo me he esmerado en definir como la toma del Estado costarricense por la gradería de sol.

Muchos de los ciudadanos que eran llamados a los altos cargos públicos, no habían participado en la campaña electoral previa, pero tenían demostrada su capacidad y adquirido su prestigio en su actividad privada, con toda seguridad no protagonizaban juergas sabadiles, y puede que hubiesen tenido alguna participación en la vida pública, pero no en campaña política, ni haciendo lo que hoy generalizamos como pegar banderas.

Por supuesto, no era gente que pasaba de una municipalidad a una curul y de allí a un Ministerio (a cualquiera), a una gerencia de autónoma o a una embajada, sin demostrar en ninguno de esos cargos la menor capacidad ni la menor preparación.

Por eso, porque lo que busca es capacitar a su gente, me dan mucha risa las críticas que algunos sabelotodos hacen a la decisión del PAC de efectuar un curso de preparación para quienes aspiren a figurar en su lista de candidatos a diputados (ya se hizo en el 2005 con éxito envidiable). Y por supuesto, cobrando una suma módica para cubrir alimentación y gastos similares. No una cuota como la que al PLN le ha dado por cobrar desde que dejó de ser social demócrata y figuerista.

Con la lamentable excepción de todos conocida, creo que el desempeño de la gente que llevamos a la Asamblea Legislativa, nos tiene satisfechos a todos los que votamos por las papeletas del PAC en 2006. Y es que —vuelta a insistir-— el curso de preparación se hace con seriedad y no por papelada y para hacer propaganda sobre él. En todo caso, ya el país sabe que en el PAC las posiciones no se reparten entre amigotes y parientes.

Me he permitido escribir lo que he escrito en relación con mi partido, porque en este periódico se publica una columna diaria que no parece tener otra finalidad que la obsesiva de criticar al PAC y ridiculizar a su candidato presidencial. Justo es que otra columna de cuando en cuando responda.