Alberto Cañas

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Sábado 2 Mayo, 2009


Chisporroteos



Un amable pero desgraciadamente anónimo lector, me dirige una misiva, más que una misiva una pregunta que yo, por mi parte, no puedo contestar. Paso a resumirla para que sea del conocimiento público.

La resumo: Hace unas semanas surgió un pequeño escándalo en torno a las platas que para pagar lo que llaman consultorías ha venido girando el gobierno a ciertas personas a las que contrata para que le preparen proyectos, le redacten informes, etc. Me parece que documentos y en general papeles de ese tipo deben ser preparados por los Ministros de Estado, que para eso existen y que se supone son personas preparadas. Y si no lo son, el Gobierno cuenta con la Procuraduría General de la República que, según entiendo, está capacitada y presumo que obligada a prepararle al Gobierno esos proyectos y esos documentos. No sé si me equivoco pero creo que es así. Entonces: ¿por qué pagar gente para que haga lo que los ministros se supone han de hacer y que, en todo caso hay manera de conseguirlo de manera gratuita? Y terminó haciendo una pregunta: ¿No cree usted, señor columnista de CHISPORROTEOS, que lo que se está gastando en pagar gente para eso, debería mejor destinarse a pagar policías que tanta falta nos hacen? La plata está; lo que pasa es que el gobierno no la gasta como debiera.

Bien. Sólo tengo que decirle a mi incógnito corresponsal que, efectivamente, la costumbre y tradición nacionales consisten en que los proyectos de ley del Poder Ejecutivo, (por supuesto, no los combos) los elabora el Ejecutivo y no le paga a nadie para que se los haga. Recuerdo que en la época en que formé parte del gobierno, los proyectos de ley que enviábamos a la Asamblea los elaboraba personalmente el ministro y en caso de que fuesen un poco complicados, mi costumbre fue pedirle a mi buen amigo y Procurador don Luis Carlos Trejos, que me los revisara o, en algún caso delicado, que redactara el proyecto. Por supuesto, ni hubo que pagarle ni cobró. Era uno de los Procuradores de la República y cumplía con su deber.

Pero ahora el gobierno encarga a particulares, pagándoles por supuesto, elaborar hasta cosas en que el Poder Ejecutivo no tiene nada que ver, ni qué decir ni qué opinar, como es un proyecto de reglamento para la Asamblea Legislativa. Igual pudieron encargar un proyecto de Constitución para Brasil.

Según parece, algunos de esos pagos los han hecho en dólares. Bueno, la verdad es que, por ejemplo, los impuestos de salida debemos pagarlos los costarricenses en dólares y no aceptan moneda nacional. Y como todo el que va a viajar tiene alguna precisa, no puede darse el lujo de recurrir a la Sala que les conté para que declare, como es natural, que siendo el colón la moneda nacional, todo pago puede hacerse en colones.

Por otra parte, pensando en lo que hizo don Cleto González Víquez en 1930 cuando se venía una recesión, fue intensificar el programa de obras públicas para enfrentar el inminente desempleo y dar trabajo, me pregunto si no habría sido patriótico, ya que no podemos quitarnos de encima el innecesario estadio que nos recetó la imparable futbogogia que padecemos, gestionar que esa obra fuese construida por obreros y operarios costarricenses y no chinos. Tonto que es uno.

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