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Viernes, 16 de noviembre de 2018



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CHISPORROTEOS

Alberto Cañas [email protected] | Miércoles 22 octubre, 2008


CHISPORROTEOS

Columna de Alberto F. Cañas

Concluyo las reflexiones que inicié el sábado pasado en torno a acontecimientos recientes que a mi juicio están cambiando el panorama que tenemos ante nosotros, y que muchos vemos y otros ni a palos quieren ver, unos porque no les conviene y otros porque están convencidos de que mucho más importante que lo que está ocurriendo en el mundo, es la necesidad imprescindible y urgentísima de construir un nuevo estadio precisamente en La Sabana y no en otro sitio, antes que un hospital en Cartago, unas cuantos edificios para escuelas y colegios que se están cayendo, un ferrocarril subterráneo en San José o reconstruir el ferrocarril interoceánico, necesidades todas ellas de prioridad B4.

Una persona a quien no conozco, me detuvo un día de estos mientras yo hacía alguna compra en un supermercado, para espetarme lo siguiente. ”¿Sabe usted quiénes son los delincuentes que nos están acorralando y haciendo imposible la vida?”, y agregó,: “Pues son los hijos de los peones agrícolas que trabajaban en las siembras de arroz, que tuvieron que venirse a la ciudad sin tener oficios que pudieran ejercer en la ciudad”.

Cuando nuestros economistas a la violeta decidieron que había que dejar de sembrar arroz (y no sé qué otras cosas), porque el arroz extranjero podía salirnos más barato, no pensaron en esa gente. Tampoco pensaron en que el precio del arroz disminuiría, pero disminuiría también el número de personas con posibilidad de comprarlo. Purisisísima ley del mercado. Más barato el arroz para los pudientes. Y a los campesinos que se quedaran sin trabajo, que los mordiera un perro. Ojalá no un rotweiler porque habría sido demasiado.

Con ese criterio infrahumano venimos gobernados hace más de veinte años. Y la neo-oligarquía predominante sigue negándose a entender la cosa, porque su predominancia le da dinero, y desde el octavo piso de un edificio de condominios, a los pobres ni se los ve ni se los huele.

Pero el asunto comienza a dar vuelta. Y comienza a dar vuelta precisamente en los Estados Unidos, donde el candidato Obama está proclamando que urge que el gobierno de su país vuelva a ponerse al servicio del pueblo y no de los magnates, y ha mencionado a un pequeño país de Centroamérica que tiene mejor seguridad social que ellos, y medicina para todos. Aunque si seguimos como vamos por donde vamos, no será por mucho tiempo más. ¿Seremos competitivos con Guatemala en materia de salarios y prestaciones?

Ya no sé si es cómico o trágico, que nosotros nos desprendamos del monopolio de seguros que nos permitió tener cuerpo de bomberos gratuito y tratamiento gratuito hasta de tres años para los trabajadores accidentados, mientras en los Estados Unidos el gobierno interviene (es un eufemismo) las compañías de seguros, y de paso casi casi casi nacionaliza bancos como hiciera hace sesenta y un años un pequeño país de Centroamérica capitaneado por un estadista de verdad que se llamaba José Figueres.

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